13 de junio de 2020
13.06.2020
La Opinión de A Coruña

La movilización contra el racismo toma cuerpo como movimiento social en EEUU

Altos cargos de medios de comunicación y empresas dimiten por sus reacciones ante la protesta, en una oleada de gran similitud con la ocurrida con el movimiento '#MeToo'

13.06.2020 | 00:37
Concentración del movimiento 'Black Live Matters', ayer, en Trafalgar Square, en Londres.

Caen las estatuas de los rebeldes esclavistas y de los artífices de la conquista colonial de América. Se prohíben las banderas confederadas en las carreras del Nascar. Y hay propuestas legislativas, rechazadas por el presidente Trump, para rebautizar las bases militares consagradas a los comandantes de los estados sureños que trataron de independizarse para mantener sus regímenes esclavistas. Todo se mueve muy rápido en Estados Unidos desde que cientos de miles de personas se echaran a las calles para protestar contra la brutalidad policial y el racismo estructural tras la muerte de un afroamericano en Mineápolis. Unos vientos de cambio que llegan también a las instituciones de la sociedad civil, donde empieza a gestarse una rebelión interna contra las inequidades y la discriminación que anidan aún en su seno.

Nadie le ha puesto nombre todavía, pero la nueva dinámica se parece mucho a lo que sucedió con el #MeToo, el movimiento para denunciar el machismo y los abusos contra las mujeres. En solo unos días parece haberse perdido el miedo a condenar ciertas actitudes. Comportamientos que antes solo generaban tímidas protestas, se están cortando de raíz. Y proliferan los propósitos de enmienda desde los medios de comunicación, la academia, la cultura o el mundo de la empresa.

La nueva corriente no está exenta de críticas por los riesgos que representa para la libertad de expresión o las voces que ven en ella un intento de borrar la historia, particularmente en lo que concierne al derribo de las estatuas.

Dimisiones en la prensa

Las turbulencias sacuden de pleno a la prensa, un sector donde solo el 17% de sus reporteros pertenece a alguna de las minorías raciales del país cuando representan más del 40% de la población. La semana pasada tuvo que dimitir el jefe de opinión del New York Times por autorizar un artículo del senador republicano Tom Cotton en el que llamaba a desplegar a los militares para sofocar las protestas con una "demostración arrolladora de la fuerza".

El artículo soliviantó a la redacción, que acusó al jefe de opinión de poner en peligro la vida de los manifestantes y sus reporteros negros con el llamamiento a la violencia de Estado de Cotton.

En The Philadelphia Inquirer dimitió su editor, después de que el diario publicara en portada un artículo que establecía una equivalencia entre los afroamericanos asesinados por la policía y el vandalismo contra la propiedad.

Las redes sociales llevan también tiempo entre la espada y la pared por los contenidos que se publican en sus plataformas. Esta semana dimitió de la junta directiva de Reddit su cofundador Alex Ohanian, que fue reemplazado por el primer ejecutivo negro en el consejo de la compañía. Un paso que llegó después de que la exconsejera delegada del chat, Ellen Pao, acusara a Reddit de "monetizar día sí y día también el supremacismo blanco y el odio" que copa alguno de sus foros.

Menos voluntaria fue la salida del fundador de CrossFit, una cadena de gimnasios con más de 6.000 sucursales en EE UU. Su caída en desgracia llegó después de que se filtraran los detalles de una conversación con sus asociados en la que se rebeló contra la solidaridad expresada por otras empresas hacia las protestas. "Nosotros no estamos de luto por la muerte de George Floyd", dijo.

Momento delicado

Para las grandes empresas el momento es delicado. La diversidad en sus cuadros deja bastante que desear, particularmente en los puestos directivos, como demuestra que entre las mayores 500 corporaciones del país solo cuatro tienen al frente a un afroamericano. Gigantes como Nike, Banco de América o Warner Music se comprometieron a donar cientos de millones para apoyar a las comunidades de color más desfavorecidas o combatir las inequidades salariales y económicas. Muchos han colgado en sus webs y sucursales carteles de apoyo a Black Lives Matter (la vida de los negros importa) o emblemas de rechazo contra el racismo. La cuestión es si todos estos gestos serán flor de un día o la rampa de despegue de los cambios profundos que reclama buena parte de la ciudadanía.

"Si analizas honestamente el mundo empresarial estadounidense, más allá de sus lustrosos informes sobre diversidad, te das cuenta que la discriminación estructural hacia las mujeres y las personas de color está igual de arraigada que siempre", afirma Natasha Lamb, consultora financiera del fondo Arjuna Capital.

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