El Gobierno municipal pequinés anunció ayer que la capital china está en "guerra" contra el coronavirus tras detectar un nuevo brote en su principal mercado mayorista de alimentación, que causó ya 79 nuevos casos en los últimos días. Más de 100.000 trabajadores están ya supervisando 7.120 comunidades de vecinos para evitar una propagación masiva del virus entre la población, cuyo origen estaría en el salmón procedente de Europa, según algunos epidemiólogos.

La ciudad realiza pruebas a todo aquel que haya tenido contacto con el gran mercado de alimentos frescos de Xinfadi, el principal de la capital, cerrado desde el sábado. Todo el personal vinculado con el mercado -que tiene 1.500 empleados y más de 4.000 titulares de puestos de venta- deben permanecer en casa y hacerse un test en uno de los 193 centros designados. Hasta el momento se practicaron unas 200.000 pruebas. Pese a ello, la gran afluencia al mercado hace muy difícil rastrear a quienes hayan tenido contactos y hasta dentro de dos semanas no se sabrá la magnitud de la recaída.

El origen de este brote todavía no está claro. Hasta ahora sólo trascendió que el virus fue detectado en una tabla de cortar pescado empleada por un vendedor de salmón importado en Xinfadi. El epidemiólogo Yan Peng asegura que "la secuencia del genoma muestra que el virus fue importado desde Europa", pero puntualizó que "los científicos necesitan tiempo para esclarecer cómo empezó la cadena de infecciones". Según Yang, "una posibilidad es que el virus provenga del salmón congelado y que las bajas temperaturas hayan preservado el patógeno durante el transporte".