21 de junio de 2020
21.06.2020
La Opinión de A Coruña

El fiscal que investiga al círculo de Trump se rebela contra los planes para cesarle

Tulsa, en Oklahoma, rescinde el toque de queda por orden del presidente para facilitar que 19.000 personas asistan a un mitin en pleno repunte de la pandemia

21.06.2020 | 00:48
El fiscal que investiga al círculo de Trump se rebela contra los planes para cesarle

Noche de cuchillos largos en la judicatura de Estados Unidos. El Departamento de Justicia anunció el viernes por la noche la dimisión de Geoffrey Berman, el fiscal federal de Manhattan que ha pilotado algunas de las investigaciones más sonadas contra el círculo más cercano al presidente, Donald Trump. Pero se ha topado con un hueso difícil de extirpar. Berman respondió afirmando que ni ha dimitido ni tiene intención de hacerlo a menos que el Senado le obligue a apartarse del cargo tras confirmar a su sustituto. El pulso en la judicatura ha vuelto a poner el foco en las maniobras de la Casa Blanca para purgar a los magistrados que han investigado en los últimos años al presidente y sus allegados. Unas maniobras que ha liderado el fiscal general William Barr, un cargo al que se le presupone cierto grado de independencia del Ejecutivo.

Las purgas no son nuevas. En el último año Barr ha interferido reiteradamente en los principales casos contra el entorno de Trump y ha puesto a simpatizantes del presidente al frente de la supervisión de varios ministerios fiscales. En mayo nombró como número dos de la Fiscalía Federal de Washington a Michael Sherwin, el mismo juez que recomendó una sentencia más laxa para Roger Stone, el confidente de Trump condenado a 40 meses de prisión, y persiguió a una ciudadana china que se coló en una zona restringida de su resort de Mar-a-Lago. Ese patrón de comportamiento ha llevado a los demócratas y algunos juristas republicanos a acusar a Barr de haber politizado la justicia para ponerla al servicio de los intereses personales de Trump.

Berman no es un fiscal cualquiera. Metió en la cárcel al exabogado personal de Trump, Michael Cohen, por utilizar fondos de campaña para silenciar a dos mujeres que dicen haber tenido relaciones sentimentales con el presidente. Y estaba investigando a Rudolph Giuliani, el exalcalde de Nueva York que asumió el trabajo de Cohen tras su caída en desgracia. También hurgó en los fastos de la investidura de Trump para dilucidar si fueron financiados con donaciones extranjeras.

Entre tanto, todo estaba listo anoche para que 19.000 personas abarrotaran un polideportivo en Tulsa (Oklahoma) para escuchar a Trump, en su primer mitin de campaña desde el comienzo de la pandemia. El mitin se celebró en pleno repunte del virus y después de que el presidente ignorara las súplicas de las autoridades sanitarias locales para posponer el acto.

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