El Kremlin dio ayer rienda suelta a la euforia, una vez finalizado el recuento de los votos en la consulta sobre la reforma electoral que permitirá al presidente de Rusia, Vladímir Putin, permanecer en el poder hasta el 2036 si es su deseo. Ignorando todas las críticas de observadores independientes y las denuncias de manipulación e irregularidades vertidas en los medios de comunicación que escapan del control gubernamental, el portavoz presidencial, Dmitri Peskov, destacó que el resultado demuestra el alto grado de confianza que los ciudadanos depositan en Putin.