Después de tres meses y medio de confinamiento, el Louvre de París reabrió ayer sus puertas, pero con el desplome del turismo debido a la pandemia, la afluencia fue reducida y sobre todo local. Por motivos sanitarios, el museo solo prevé "acoger a unas 7.000 personas diarias, frente a las 30.000" que recibía antes de la epidemia del Covid-19, indicó su presidente Jean-Luc Martínez. En la foto, unos visitantes se hacen un selfi ante La Gioconda, de Leonardo Da Vinci, una de las joyas que ofrece el museo parisino.