Tras dar negativo en la prueba del coronavirus, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, voló ayer en un avión comercial hacia Washington para reunirse con el presidente de los Estados Unidos Donald Trump, un viaje repleto de dudas sobre los resultados políticos. "No vamos en un plan de confrontación", anticipó López Obrador para dejar patente que su postura respecto al vecino del norte de América es mucho más suave que antes de acceder al cargo.