El mensaje fue alto, claro y preocupante: "Solo lo conseguiremos si todos y cada uno acepta dar un paso hacia el otro. Si estados miembros o instituciones siguen bloqueados en sus puntos de vista, no habrá solución y no estaremos a la altura del desafío para este proyecto europeo que nos une". A menos de diez días del inicio de la cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno de la UE, convocada para tratar de cerrar un acuerdo sobre el próximo presupuesto europeo y el fondo de recuperación, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, dibujó ayer un panorama muy complicado y con prácticamente todos los elementos del paquete abiertos y sin acuerdo. La canciller Angela Merkel fue contundente en la minicumbre preparatoria de Bruselas: la UE "no puede perder más tiempo" y urge un acuerdo en este mes.

Falta por definir desde el tamaño que debe tener el marco financiero plurianual para los próximos siete años o el fondo de recuperación hasta el porcentaje a distribuir en forma de préstamos y ayudas a fondo perdido, los criterios para distribuirlas, el papel de las distintas instituciones en el control de los planes nacionales de reforma o la condicionalidad de las ayudas, además de la creación de nuevos impuestos para financiar el presupuesto, cuándo empezar a devolver la deuda emitida para financiar la recuperación o los plazos para la utilización del dinero. La intención de Michel es presentar en breve una propuesta de compromiso con concesiones hacia los llamados países frugales -Holanda, Austria, Dinamarca y Suecia- en un intento de evitar su veto en el Consejo Europeo, pero sin desdibujar el gran fondo anticrisis de 750.000 millones propuesto por Bruselas para ayudar a los países más golpeados por la pandemia, como Italia y España.

Aún así, la impresión del presidente del Consejo, tras la primera ronda de consulta concluida la semana pasada, "es que todavía no hemos llegado al final de la negociación" y que "nos queda mucho trabajo por delante", alertó ante el Parlamento Europeo. Merkel, que presentó las prioridades de la presidencia rotatoria que lidera este semestre su país, utilizó el pleno para recordar lo que lleva semanas advirtiendo al resto de líderes europeos: que "la situación es extraordinaria", que "la cohesión es un imperativo político", que "la solidaridad europea no es un gesto humanitario" sino "una inversión sostenible" y que serán necesarias "concesiones" por parte de todos. De ahí que insistiera en su propuesta personal, compartida con el presidente francés, Emmanuel Macron, de un fondo de recuperación de 500.000 millones de euros en ayudas a fondo perdido. Alemania está dispuesta a hacer ese esfuerzo. "Una Europa justa es vital para que haya cohesión. Es la receta contra aquellos que debilitan nuestra democracia", instó durante un discurso muy europeísta antes de una minicumbre con Michel y los presidentes de la Comisión, Ursula von der Leyen, y del Parlamento Europeo, David Sassoli, para estudiar la posible zona de aterrizaje de un acuerdo.