Aunque la idea de la solidaridad en respuesta a la pandemia ha cuajado y nadie contesta la propuesta de endeudamiento común para financiar el fondo de recuperación, el tamaño sigue generando discordia. El plan mantiene los 750.000 millones propuestos (500.000 a fondo perdido y 250.000 en préstamos), el mínimo aceptable para el sur y una cifra demasiado alta para los frugales, que aspiran a meter la tijera y a modificar el equilibrio entre subsidios y créditos.