Cada año los países que más contribuyen al Presupuesto y que menos se benefician de él obtienen un descuento que nació en 1984 por la exigencia de la primer ministra británica Margaret Thatcher y que ha perdurado en el tiempo. Aunque el sur y el este insisten en que con la salida británica ha llegado la hora de eliminar esta prebenda, la propuesta de Michel los mantiene para evitar el veto de los frugales y de Alemania, que aún aspiran a aumentarlos un poco más.