El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, intentó hasta la noche de ayer desbloquear las negociaciones y evitar el fracaso de la cumbre de jefes de estado y de gobierno de la UE, que por segundo día consecutivo buscaba un acuerdo sobre el nuevo fondo de recuperación de 750.000 millones y el presupuesto de un billón para el período 2021-2027.

Para ello propuso nuevas cesiones a los países frugales, con un recorte de las transferencias a fondo perdido, más control sobre los subsidios y descuentos más generosos para los países ricos, aunque hasta esta hora no han servido para desbloquear un acuerdo.

"Estamos en una fase de estancamiento. Está siendo más complicado de lo inicialmente previsto. Hay todavía muchas cuestiones sobre las que estamos discutiendo y no logramos llegar a un acuerdo", admitía ayer a media tarde el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, que al igual que el resto de los dirigentes europeos multiplicó sus contactos bilaterales y consultas para intentar acercar una negociación que continuará a lo largo de hoy.

Según explicó, los obstáculos siguen siendo los mismos: el tamaño del fondo de recuperación, el equilibrio entre subsidios y préstamos y las condiciones a cambio de la recepción de las ayudas.

"Estamos chocando duramente con los Países Bajos y con otros países considerados frugales que no comparten la necesidad de una respuesta consistente, sobre todo, en relación a los subsidios e incluso discuten los préstamos", explicó en un vídeo urgiendo a los frugales a comprender que un fondo de recuperación robusto y sólido no solo beneficia a Italia, España o Portugal sino a todos los Estados miembros en una economía integrada.

"Las negociaciones van en la buena dirección" pero "todavía queda mucho por discutir", resumió el canciller austríaco, Sebastian Kurz, que junto al resto de los socios del norte exige un recorte todavía radical de subsidios y un aumento de las compensaciones a los países contribuyentes.

La primera oferta planteada por Michel mantiene intacto el volumen del fondo de recuperación en 750.000 millones, tal y como defienden los países del sur y el eje franco-alemán, pero modifica el equilibrio entre ayudas y préstamos para rebajar el montante de las subvenciones a fondo perdido, tal y como piden los frugales.

Para ello, propone un recorte de las transferencias de 50.000 millones, de 500.000 a 450.000 millones, y un aumento de la parte de los préstamos hasta los 300.000 millones. Un balance insuficiente para Kurz y el resto de frugales, que exigieron un tijeretazo radical de 150.000 millones.

Además, para esquivar las resistencias de Holanda en materia de gobernanza, el único que exige la unanimidad a la hora de autorizar los desembolsos de las ayudas, el plan incluye un mecanismo reforzado de control, una especie de "freno de emergencia" que permitiría a un Estado miembro paralizar los pagos (veto) si considera que un país no ha cumplido con las reformas prometidas.

El Consejo seguiría siendo el órgano responsable de aprobar los planes por mayoría cualificada, de acuerdo con las recomendaciones del semestre europeo y a propuesta de la Comisión Europea, pero el desembolso de las ayudas estaría condicionado a una evaluación positiva de las reformas y al cumplimiento de los objetivos de forma que si "uno o más Estados miembros" tienen dudas podrían, en un plazo de tres días desde la aprobación del pago por el Ejecutivo comunitario bloquear el desembolso y plantear el asunto en el Ecofin o incluso en el Consejo Europeo.

Según fuentes de Moncloa, este sistema no implica que la decisión tenga que ser por unanimidad, a lo que España sigue oponiéndose "frontalmente".

El Gobierno considera positivo el mantenimiento del volumen global del fondo y el refuerzo de la facilidad de recuperación y es optimista ante la posibilidad de cerrar este fin de semana un acuerdo, aunque admite que los obstáculos siguen siendo los mismos y que lo importante es obtener un paquete global positivo.

Un objetivo compartido por otras delegaciones. "Al final esto es un paquete y hay muchas otras cuestiones que resolver pero las propuesta sobre gobernanza, tal y como ha presentado Michel, son un paso serio en la dirección correcta", valoraron fuentes diplomáticas holandesas sobre el nuevo mecanismo diseñado para contentar a La Haya, que no se fía de que el Sur aplique las reformas exigidas ni de que la Comisión vele con rigor por su cumplimiento.

El plan, según fuentes del entorno de Michel, ha recibido "mucho apoyo" durante la sesión plenaria a la que ha seguido una larga jornada de consultas hasta la cena. "Todavía no estamos ahí pero todo el mundo está de acuerdo en que es un paso adelante que ayuda y un mejor equilibrio", señalaron.

La cumbre entre líderes europeos seguirá este domingo en busca de un acuerdo.