El Reino Unido considera reforzar su legislación en materia de seguridad a raíz de la divulgación el martes del controvertido Informe Rusia, que determinó que el Gobierno británico subestimó la "amenaza" que plantea a este país la injerencia rusa. Fuentes del Gobierno citadas ayer por la BBC y otros medios sugieren que se evaluará la creación de un "registro de agentes extranjeros" en el país como el que ya tienen Estados Unidos (EEUU) y Australia. Sin embargo, por ahora no son propuestas en firme.

En el informe, elaborado por diputados de la comisión de Inteligencia y Seguridad del Parlamento, se establece que el Ejecutivo de Londres ha sido "lento" en responder al "riesgo" que representa Moscú. Tras su publicación, el opositor Partido Laborista criticó los "fallos sistemáticos" detectados en la manera en que el Gobierno ha mediado con Rusia y otros estados considerados "hostiles" y señaló que no puede ignorarse la "creciente amenaza" de Moscú.

Según ese partido, el Ejecutivo británico no ha ofrecido a los servicios de seguridad británicos el "apoyo estratégico, las herramientas legislativas o los recursos necesarios" para defender los intereses nacionales.

Ante las conclusiones del informe, el titular de Exteriores, Dominic Raab, recordó que este país ha sido claro a la hora de instar a Rusia a "desistir de sus ataques contra el Reino Unido y sus aliados".

El informe concluye que hay evidencias "creíbles" de que Moscú intentó alterar el referéndum de independencia escocés del 2014, pero que ni el Gobierno ni los servicios secretos se preocuparon de investigarlo. También explica que "fue imposible" demostrar que Rusia intentó interferir en la consulta del Brexit de 2016.

La comisión acusa a los "sucesivos gobiernos" de recibir "con los brazos abiertos" a los oligarcas rusos y sus millones, proporcionándoles un medio para blanquear el dinero en Londres -califica a la capital de "lavandería"- y facilitándoles conexiones en los niveles más altos con acceso a empresas y figuras políticas.