Sube la temperatura política en Bielorrusia, la pequeña exrepública exsoviética donde en unos pocos días deben celebrarse unas controvertidas elecciones presidenciales contestadas a diario en las calles por miles de manifestantes. La agencia oficial de noticias Belta informó ayer de la detención de una treintena de presuntos mercenarios pertenecientes al denominado grupo Wagner, una organización paramilitar rusa liderada por Yevgueni Prigozhin, un hombre de negocios al que se le supone una gran cercanía al presidente, Vladimir Putin.

La televisión estatal bielorrusa mostró imágenes de la detención de un hombre en ropa interior y documentos de identidad rusos. Citando a fuentes de los servicios de seguridad, este canal televisivo oficial aseguró que "más de 200 mercenarios" habían llegado al país "en la noche del 24 al 25 de julio" con el "objetivo de desestabilizar" el país en el "periodo preelectoral", hospedándose en la primera noche en un hotel de Minsk. Después se instalaron en "un balneario" donde llamaron la atención del personal del centro por su comportamiento.

Las autoridades no ofrecieron información sobre el paradero del resto de los mercenarios que presuntamente ingresaron en Bielorrusia.

En declaraciones al portal Ural, el escritor Sajar Prilepin, al frente de un batallón del grupo Wagner, admitió reconocer algunos nombres entre la lista de arrestados difundida desde Minsk. "Hay dos o tres hombres de mi batallón", reconoció. Prilepin descartó la versión oficial bielorrusa y apuntó que los arrestados se hallaban en tránsito hacia un tercer país.

Se ha detectado la presencia de combatientes de Wagner en las autoproclamadas repúblicas del este de Ucrania, en Siria y Libia, y en numerosos países africanos, como la República Centroafricana, Madagascar o Mozambique. Moscú, por el momento, guarda silencio.