La oscura detención de una treintena de mercenarios rusos en Bielorrusia acusados de intentar desestabilizar el país en vísperas de las elecciones presidenciales continuó ayer produciendo sobresaltos mediáticos. Un portavoz del comité de investigación aseguró que los detenidos planeaban "disturbios masivos" conjuntamente con dos aspirantes opositores bielorrusos que habían intentado sin éxito presentar sus candidaturas en los comicios previstos para el 9 de agosto, y que en estos momentos se hallan en la cárcel. "Actuaban juntos", aseguró dicha fuente.

Según los investigadores en Minsk, los arrestados ayer pertenecían a un grupo de dos centenares de mercenarios del grupo Wagner, vinculado al Kremlin, y venidos expresamente a "desestabilizar el país".

El Kremlin negó de manera tajante que Rusia intente desestabilizar Bielorrusia. "Ya han aparecido calumnias acerca de que algunas organizaciones de Rusia envían a cierta gente para desestabilizar la situación en Bielorrusia. Por supuesto, no son más que calumnias", dijo el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov.