07 de agosto de 2020
07.08.2020
La Opinión de A Coruña

El agua de Fukushima sigue contaminada

E Diez años después del accidente nuclear detectan isótopos radioactivos - Una investigación en 'Science' pide no verter estos residuos al océano

07.08.2020 | 01:00
Algunos de los más de mil tanques en los que se almacena el agua contaminada de Fukushima.

El viernes 11 de marzo de 2011 Japón vivió una serie de desastres en cascada. A las 14.46 de la tarde (hora local), un terremoto de 9.0 grados en la escala de Richter sacudió la costa oriental de la isla. El temblor, cuyo epicentro se situó a 130 kilómetros de la costa, desencadenó un tsunami. El oleaje invadió la planta nuclear de Fukushima, provocando así uno de los mayores desastres nucleares de la historia. Casi una década después, las aguas resguardadas en los tanques de la central siguen mostrando signos de contaminación radioactiva. Una nueva investigación, publicada ayer en la revista Science, advierte del riesgo que supondría liberar estas aguas en el océano.

En el 2012, un año después de que tuviese lugar el accidente, la empresa propietaria de Fukushima reconoció que se habían producido al menos 14 fugas de aguas desde diferentes puntos de la central. Aunque, por aquel entonces, negó que el vertido hubiera llegado al Pacífico. Mediciones sobre el terreno demostraron que los niveles de radioactividad en el océano hacía innegable lo ocurrido. Una década después, estos indicadores muestran que la situación ha mejorado, pero sigue siendo preocupante.

El agua en los tanques

El marisco y los peces capturados en aguas japonesas muestran niveles contaminación "dentro de la norma" . Pero sigue habiendo un millón de litros de agua contaminada que continúa atrapada en la central nuclear. Su gestión preocupa. Sobre todo ahora en que algunos funcionarios japoneses sugieren verterlos al mar.

Una investigación liderada por el radiógrafo marino Ken O. Buesseler, del Instituto de Oceonagrafía de Woods Hole, señala la presencia de diferentes isótopos radioactivos en los más de 1.000 tanques de almacenamiento de la central. El investigador, quien lleva desde el 2011 estudiando los vertidos radioactivos de la central, recorrió las aguas japonesas hace un par de meses para rastrear las huellas del accidente, casi una década después de que ocurriese.

En esta expedición científica descubrió que, incluso en las aguas tratadas, siguen detectándose muestras de tritio, carbono-14, cobalto-60 y estroncio-90. Estos isótopos tardarán mucho más en descomponerse y, según señalan los expertos, podrían afincarse en el fondo marino y en los organismos acuáticos.

"En los últimos nueve años hemos observado cómo los niveles de cesio radiactivo [el principal isótipo producido en el proceso de fisión nuclear] han disminuido en el agua de mar y en la vida marina en el oceáno Pacífico. Pero todavía hay bastantes contaminantes radiactivos en esos tanques en los que debemos pensar", comenta el investigador.

"Es un problema difícil, pero es solucionable. La salud del océano y el sustento de innumerables personas dependen de que esto se haga correctamente", zanja el radiógrafo marino.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook