09 de agosto de 2020
09.08.2020
La Opinión de A Coruña

Bielorrusia vota en las presidenciales en un clima de tensión y temor al fraude

La oposición, unida, se prepara para movilizarse después de los resultados

09.08.2020 | 00:26
Bielorrusia vota en las presidenciales en un clima de tensión y temor al fraude

"En el autobús, todos hablan de las elecciones; hay mucha incertidumbre, nadie sabe lo que va a pasar mañana". Marharyta Turava, una joven de 24 años originaria de Tarasovo, una localidad de 1.300 habitantes en la periferia de Minsk, es muy consciente del trascendental momento que vive Bielorrusia. Cerca de siete millones de electores han sido convocados hoy a las urnas para decidir si renuevan el mandato del presidente Aleksándr Lukashenko después de más de 25 años al frente del país. La oposición se ha unido en torno a Svetlana Tikhonóvskaya, esposa de un popular bloguero vetado como aspirante, congregando en sus actos electorales a multitudes no vistas en los tres últimos decenios.

"Iré a votar con mi familia y nos haremos una foto; será como una fiesta; todo el mundo quiere participar en el cambio", continúa Marharyta a través del teléfono. Representante de una generación que solo ha conocido a la URSS en los libros de texto, lamenta "vivir en Europa", pero constata cuando viaja que su país "es diferente". "Los jóvenes hemos decidido que todo esto ya se acabó", concluye.

Planes de acción

La oposición se prepara ante la certeza de que los resultados proclamarán de nuevo a Lukashenko vencedor. En internet circulan dos planes de acción, que incluyen concentraciones pacíficas ante los colegios electorales hacia la hora del cierre y manifestaciones en el centro de la ciudad de Minsk hoy por la noche. También se contempla una huelga general mañana.

Además, se ha habilitado una página web (Golos) donde se realizará un escrutinio alternativo a través de mensajes de Whatsapp y fotografías que vayan enviando los votantes. Ya hay cerca de un millón de electores registrados. Los comicios se celebrarán sin la presencia de observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), que ni siquiera han sido invitados a los comicios.

La tensión ha marcado las horas previas. Tras ser detenida brevemente durante la semana, Maria Moroz, jefa de campaña de Tikhonóvskaya, fue arrestada ayer de nuevo. Horas antes, una manifestación de ciclistas en Minsk acabó con varias detenciones, practicadas por la Policía y el Ejército, según una oenegé de derechos humanos.

Una de las incógnitas es la actitud de Rusia ante la eventualidad de un cambio de Gobierno en un país que, pese a los altibajos, está dirigido por un aliado. "Creo que Rusia se limita a observar", asegura a este diario Valeri Tsekpalo, uno de los candidatos descartados, huido del país ante la presión policial. A diferencia de lo que sucedió en Ucrania en el 2014, la oposición bielorrusa, consciente de la dependencia de Rusia, no aspira a romper los lazos con Moscú. "Solo queremos democracia; aspiramos a una buena relación con nuestros vecinos", subraya el político. La posibilidad de que el Kremlin recurra a la fuerza para evitar perder la influencia en Minsk está en la mente de todos, pero es considerada "un error" por Dmitri Nabosha, fundador de Sports.ru y Tribuna.com, dos webs deportivas y próximo a la oposición. "Rusia ha pagado caro, con aislamiento internacional, su intervención en Ucrania", recuerda, apuntando a la vez que Moscú tiene "otros medios" para presionar.

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