09 de agosto de 2020
09.08.2020
La Opinión de A Coruña

Manifestantes toman en Beirut algunas sedes del Gobierno

Militares retirados dirigen la ocupación del Ministerio de Exteriores - Los disturbios dejan un muerto y más de 170 heridos

09.08.2020 | 00:26
Varios manifestantes, ayer, durante las protestas.

Un policía muerto y más de 170 manifestantes heridos era el balance al cierre de esta edición de los graves disturbios que se registraron ayer en Beirut en las protestas contra el Gobierno por la gestión de la crisis derivada de la explosión del pasado martes en el puerto de la capital libanesa. La policía antidisturbios lanzó gases lacrimógenos y se enfrentó a los manifestantes, que intentaron sin éxito llegar al Parlamento.

Sin embargo, otro grupo, formado por unas 200 personas, logró, liderado por oficiales retirados del Ejército libanés, tomar por asalto el Ministerio de Relaciones Exteriores y declarar el edificio "la sede central de la revolución".

El asalto, que fue retransmitido en directo por las televisiones locales, se produjo mientras las fuerzas de seguridad se concentraban en mantener el orden entre los miles de libaneses, concentrados para pedir explicaciones por la explosión del martes en el puerto y que ha causado numerosas víctimas así como destrozos en la ciudad.

El último balance oficial de víctimas de la tragedia es de 158 muertos, más de 6.000 heridos y 21 personas desaparecidas, según los datos ofrecidos ayer por el Ministerio de Sanidad. "Hemos tomado el Ministerio de Relaciones Exteriores como sede central de la revolución", anunció el general retirado Sami Rammah en un comunicado, en la jornada de ayer y desde la elegante escalinata del Ministerio y ante unas 200 personas que gritaban "revolución".

Los manifestantes desenrollaron dos enormes pancartas rojas en la entrada del edificio, dañada por la explosión. En una de ellas se podía leer Beirut, capital de la revolución y en la otra, Beirut, ciudad sin armas. Rammah exhortó a "los países árabes hermanos, todos los países amigos, la Liga Árabe y la ONU a considerar la revolución como la verdadera representante del pueblo libanés".

Poco después, otro grupo de manifestantes tomó también por asalto la sede central de la Asociación de Bancos, en el centro de ciudad, y le prendió fuego antes de ser desalojado por el Ejército. "¡Abajo el reino de los bancos!", gritaban los manifestantes durante el asalto.

Los bancos son el blanco de la cólera de los manifestantes desde el pasado mes de octubre, cuando se impusieron draconianas restricciones sobre la retirada de dinero y transferencias al extranjero en este país.

Durante la protesta de la jornada de ayer también se ocuparon el Ministerio de Economía y el de Energía. El sector energético es el símbolo de la mala gestión de los servicios públicos y la corrupción de la que se acusa a la clase política. El racionamiento de energía, con cortes diarios en los suministros, alimenta la ira de la gente. Las protestas tuvieron lugar en la plaza de los Mártires y alrededores bajo el lema El día del juicio.

El hashtag #Pendez-les (colgadlos) recorre estos días las redes sociales, mientras en las calles se muestran muñecos y dibujos de ahorcados o guillotinas. "Venganza, venganza, hasta la caída del régimen", gritaban los manifestantes durante las manifestaciones del día de ayer.

Mientras los disturbios subían de intensidad en las calles, el primer ministro, Hasan Diab, se dirigió por televisión al país y anunció como forma para salir de la crisis actual la celebración de elecciones.

El primer ministro afirmó que está dispuesto a liderar un Gabinete durante dos meses para llegar a los comicios anticipados. Diad asumió el Gobierno del país mediterráneo en diciembre pasado tras la dimisión de Saad Hariri en medio de las protestas que comenzaron en octubre contra los dirigentes y el sistema sectario en el Líbano.

Las manifestaciones de ayer en la capital libanesa se producen en vísperas de que se celebre hoy en París una videoconferencia de donantes en apoyo a Líbano, coorganizada por las Naciones Unidas y Francia.

La crisis política causada por la tragedia ha llevado a las primeras dimisiones en el Parlamento. Los diputados del partido Kataeb, una pequeña formación con tres escaños, anunciaron su renuncia y su decisión de acompañar las protestas de la población. El presidente del partido, Sami Gemeyel, dijo que "los representantes de Kataeb decidieron renunciar al Parlamento" y pasar "al frente con todos los libaneses honestos por el bien del Líbano, soberano libre e independiente".

Las dimisiones se producen mientras sigue el trabajo de los equipos de rescatistas libaneses e internacionales en busca de cuerpos entre las ruinas.

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