La convención demócrata que el jueves consagrará a Joe Biden como candidato a la Presidencia de EE UU comenzó anoche (hora local) sin globos, confeti ni las habituales aglomeraciones de miles de delegados. Las estrellas previstas de la noche (madrugada ya en España) eran Barack y Michelle Obama, que al igual que el expresidente Clinton harán campaña a favor de Biden y con el objetivo primordial de cerrar el paso a un segundo mandato de Donald Trump.

Sin embargo, el foco del debate político no está puesto en la convención sino en la polémica sobre el voto por correo, alimentada por un Trump inseguro de su victoria.

Recortes en 46 estados

La presidenta de la Cámara de Representantes, la congresista demócrata Nancy Pelosi, anunció por sorpresa la interrupción del receso estival para hacer frente a lo que calificó de "sabotaje" del Servicio Postal por parte de Trump, quien ha impulsado un plan de recortes que en 46 de los 50 estados del país hará difícil que puedan votar por correo todos los electores que lo deseen.

Dado que la pandemia incentivará el voto por correo, Trump ha escogido ese frente para dar la batalla a Biden. Los recortes han contribuido a un aumento del trabajo pendiente de los empleados del Servicio Postal, lo que ha alarmado a los demócratas, ya que se teme que, además de las abstenciones sobrevenidas, se registren retrasos espectaculares en el escrutinio, como ya ocurrió, por ejemplo, en las primarias de Iowa.

El presidente Dolnald Trump ha expresado vehementemente su oposición al voto por correo, que únicamente justifica cuando los ciudadanos estén fuera de su domicilio el día de las elecciones, y ha denunciado que, ayer de nuevo, impedirá unas elecciones "justas". Entiende el candidato republicano a la reelección que propiciará fraudes, a pesar de que numerosos estudios sostienen que es extremadamente improbable que eso ocurra.