20 de agosto de 2020
20.08.2020
La Opinión de A Coruña

Lukashenko, apoyado por Putin, liquida las protestas bielorrusas y detiene a sus líderes

La Unión Europea se niega a reconocer los resultados de las presidenciales

20.08.2020 | 00:48
Participante en una manifestación contra la violencia policial.

Cambio de tercio en Bielorrusia. El presidente Aleksándr Lukashenko, que ya cuenta con pleno apoyo de Moscú, ordenó ayer ahogar las protestas desencadenadas por las elecciones presidenciales del pasado día 9 y detener a sus líderes. En paralelo, la Unión Europea endureció sus posiciones y negó cualquier validez a los comicios, en los que el autócrata se impuso con un 80% de los votos.

Tras varios días en los que la oposición ha llevado la iniciativa, tomando masivamente las calles y organizando exitosas huelgas sin que las fuerzas de seguridad hicieran nada por impedirlo, Lukashenko, en el poder desde hace 26 años, apareció ayer revigorizado para ordenar que se devuelva el orden a las calles de la capital, Minsk, y de las demás ciudades del país.

Horas antes, los trabajadores rebeldes de la televisión estatal bielorrusa fueron despedidos y, según su versión, reemplazados por "especialistas" venidos de Rusia, un hecho que ha llevado a pensar a algunos observadores políticos que el Kremlin ha comenzado ya a intervenir en el país, aunque de forma discreta.

El tono enérgico con el que habló el jefe del Estado durante la sesión especial del Consejo de Seguridad extendió la sensación de que ahora se siente más respaldado. "No tiene que haber ningún desorden de ninguna clase en Minsk", ordenó a sus subalternos, entre los que se encontraban el ministro del Interior, el jefe de los servicios secretos y el ministro de Exteriores, entre otros. "La gente está cansada, la gente pide paz y tranquilidad", prosiguió.

De confirmarse la intervención del Kremlin en favor del Gobierno de Minsk, guardaría similitudes con la de 2014 en Crimea, que siguió al abandono del poder por el Gobierno prorruso de Ucrania. Los primeros ministros de ambos países, Mijaíl Mishustin, por la parte rusa, y Román Golovchenko, por la bielorrusa, mantuvieron ayer una conversación telefónica en la que acordaron expandir "el comercio y los vínculos económicos bilaterales", además de "profundizar la cooperación en el campo de la energía y la industria".

Rusia quiere aprovechar la actual crisis para consolidar la integración entre ambos países, a la que precisamente Lukashenko se ha resistido en muchas ocasiones anteriores, escudándose en su obligación de "defender la soberanía nacional".

Los partidarios de la oposición admiten su preocupación ante las crecientes señales de que Moscú ya está moviéndose en favor de Lukashenko, aunque se resisten a pensar que el país sea ocupado militarmente por el poderoso vecino del este y se inclinan por una operación más discreta. Resta por ver cómo se materializa en los próximos días la orden de devolver la calma a las calles. Las fuerzas de seguridad dispersaron a algunos piquetes de huelguistas y asumieron el control del principal teatro de la capital, convertido en epicentro del movimiento de protesta.

Sin embargo, al caer la noche, las agencias de noticias presentes en Minsk no habían constatado ningún movimiento de tropas en el centro de la capital que permitiera entrever una operación policial de envergadura contra la oposición.

Mientras, el Consejo Europeo convocado ayer para analizar la crisis decidió no reconocer los resultados de las elecciones. "No fueron justas ni libres y no cumplieron los estándares internacionales", declaró el presidente del Consejo, Charles Michel, al término de una cumbre telemática de los Veintisiete.

Michel insistió en que la situación es "cada vez más preocupante" y consideró que la violencia contra los manifestantes fue "impactante e inaceptable", a la vez que condenó "la brutalidad" ejercida contra los ciudadanos y pidió una "investigación completa" de lo sucedido. La canciller alemana, Angela Merkel, que ejerce la presidencia semestral, explicó que no hay posibilidades de mediación porque "Lukashenko no se pone al teléfono".

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