16 de septiembre de 2020
16.09.2020
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Trump busca tajada electoral al lograr para Israel dos nuevos aliados árabes

Emiratos y Baréin firman la paz con el Estado judío, lo que refuerza la alianza en la región contra el régimen iraní, gran enemigo común

16.09.2020 | 01:05
Por la izquierda, el ministro de Exteriores de Baréin, Abdulatif bin Rashid al Zayani; Netanyahu, Trump, y el canciller emiratí, Abdulá bin Zayed al Nahyan.

La tortuosa historia de Oriente Próximo escribió ayer una nueva página con la firma de los llamados acuerdos de Abraham para normalizar las relaciones entre Israel y las monarquías suníes de Emiratos Árabes Unidos y Baréin, dos hitos diplomáticos que abren por primera vez las puertas del Golfo Pérsico al Estado judío y formalizan el realineamiento de fuerzas en la región para hacer frente a Irán.

Donald Trump presidió la ceremonia en los jardines de la Casa Blanca, tras afirmar que hay negociaciones en curso con otros cinco países árabes y sellar el mayor logro diplomático de su presidencia, del que espera sacar tajada electoral. Pocos esperaban que Trump prosperase en una misión en la que fracasaron la mayoría de sus predecesores. Pero el republicano ha cambiado la forma de acercarse al conflicto. En lugar de priorizar la solución del problema palestino, donde se atascaron otros presidentes, ha optado por ignorarlo para construir la casa desde el tejado, apoyándose en los intereses comunes entre Israel y los países del Golfo.

Principalmente, la hostilidad que comparten hacia el régimen chií de Teherán y sus satélites en la región, reflejada en la discreta cooperación entre ambos bandos de los últimos años, pero también la delicada legitimidad de sus gobernantes o el potencial económico y militar de los acuerdos.

Y todos ellos le han devuelto el favor con esta victoria diplomática que llega a menos de dos meses de las presidenciales. No asistieron al acto los jefes de Estado de Emiratos Árabes y Baréin, que estuvieron representados por sus cancilleres, quienes recordaron que la reconciliación ambicionada en la región pasa por poner en práctica la solución de los dos estados, que Trump ha acabado de enterrar con el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel o su carta blanca para que se anexione la Cisjordania palestina.

Más que a nadie, la entente sirve para reivindicar a Netanyahu, que ha logrado romper el aislamiento que se presuponía desde hace años sobre Israel sin hacer una concesión a los palestinos.

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