11 de octubre de 2020
11.10.2020
La Opinión de A Coruña

Trump reaparece en público en un acto donde no se guardó distancia de seguridad

El presidente de EEUU se dirige a cientos de invitados desde el balcón de la Casa Blanca y dará mítines en Iowa, Florida y Pensilvania

11.10.2020 | 01:11
Trump se quita la mascarilla en el balcón de la Casa Blanca.

Donald Trump nunca ha dejado de estar en campaña. Incluso cuando su contagio de coronavirus le obligó a pasar tres noches ingresado en el hospital militar Walter Reed y después le confinó en la Casa Blanca, ha aprovechado para estar constantemente presente: con una frenética y errática actividad en Twitter, con cinco entrevistas a medios conservadores en 48 horas, con declaraciones tan grandiosas como cuestionables y polémicas. No era, en cualquier caso, ni su forma favorita ni suficiente para él, menos cuando las encuestas siguen mostrándole en desventaja frente al demócrata Joe Biden a 24 días de las elecciones. Y ayer, pese a los interrogantes aún abiertos sobre su salud y el estatus de su infección, Trump participó en un acto al aire libre con varios centenares de personas en la Casa Blanca.

En vez de en la Rosaleda, donde se celebró hace dos semanas la presentación de la nominada para el Supremo Amy Barrett, y que el doctor Anthony Fauci definió como "evento supercontagiador", esta vez usó la más amplia Pradera Sur para reunir a algo menos de medio millar de personas en un acto organizado por Candace Owens, activista negra conservadora detrás del movimiento Blexit, que trata de mover a votantes negros a abandonar el partido demócrata.

La Casa Blanca animó esta vez a los asistentes a llevar mascarilla en una reunión donde no se respetó el distanciamiento social recomendado. A los asistentes se les tomó la temperatura y se les hizo contestar un breve cuestionario al entrar, pero no les realizaron pruebas.

Y sigue sin darse información oficial sobre cuándo fue la última vez que Trump dio negativo en un test, un dato que ayudaría a saber si ha superado los 10 días en que se estima que un contagiado puede volver a rodearse de gente con seguridad. Oficialmente se le diagnosticó la enfermedad el día 1.

Mientras Biden criticaba el acto como "temerario", portavoces de la Casa Blanca defendían su seguridad. Aseguraban también que se trataba de un acto oficial y no de campaña (lo que representaría una violación de la Ley Hatch), pero el mandatario abrió su intervención desde el balcón de la habitación Truman llamando a no votar a los demócratas y combinó los ataques a la "izquierda radical" con su mensaje de "ley y orden".

"Nuestros oponentes destrozarán la recuperación (económica) con cierres no científicos", subrayó. Estos son dos de los asuntos que había hecho centrales en su campaña antes de que las revelaciones sobre sus impuestos, su bochornosa actuación en el primer debate con su rival demócrata y su contagio le quitaran el control de los focos.

El de este sábado es solo un aperitivo del plan de Trump de volver a protagonizar actos multitudinarios, pese a que, en un país donde el covid-19 ya ha dejado casi 214.000 muertos y cerca de 7,7 millones de contagiados, el virus sigue propagándose y los casos están subiendo de forma alarmante.

Mañana tiene organizado un mitin en Florida (concretamente en Sanford, donde en 2012 fue asesinado el adolescente negro Trayvon Martin por un hombre autoerigido en vigilante que fue exonerado). El martes ofrece otro en Pensilvania y el miércoles en Iowa. Son señales de la ansiedad de Trump por volver al terreno e intensificar su personalista estrategia, especialmente ahora que ha perdido la oportunidad de hablar a todos los estadounidenses en uno de los dos debates que le quedaban con Biden. La comisión independiente que organiza esos duelos anunció el viernes que suspendía definitivamente el del día 15 en Miami después de que Trump se negara a aceptar el formato virtual. Solo se mantiene en la agenda el del día 22 en Nashville.

El equipo de Trump, mientras, busca algo que permita resetear una carrera cada vez más cuesta arriba en unas elecciones en las que ya han emitido sus votos más de nueve millones de estadounidenses. La esperanza de los estrategas está en las vistas de confirmación de la jueza Barrett, que arrancan mañana, y en las negociaciones de otro paquete de estímulo, las mismas que Trump metió esta misma semana en una innecesaria montaña rusa abortándolas y luego recuperándolas.

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