13 de octubre de 2020
13.10.2020
La Opinión de A Coruña

Chile resolverá con un plebiscito el debate sobre una nueva Constitución

Los defensores de elaborar una Carta Magna que entierre a la de Pinochet defienden que es una vía para abrir cambios en el país - Cuenta con el apoyo del 72% de los ciudadanos

13.10.2020 | 00:43
Estudiantes cargan un ataúd que simboliza la muerte de la Constitución durante una protesta en Santiago de Chile.

Octubre ha dejado sus marcas en la historia contemporánea de Chile. Un día 5 de ese mes, pero 32 años atrás, se impuso el "no" a la continuidad del dictador Augusto Pinochet. "Así como en 1988 se perdió el miedo, espero que en este nuevo amanecer de octubre recuperemos la memoria, sostengamos la inclusión", afirma María Luisa España, directora de la Fundación Chile Diverso, sobre la consulta popular que el próximo 25 de octubre, el domingo de la próxima semana, se propone enterrar la Carta Magna de la dictadura y alumbrar el camino de una nueva Constitución. Una reciente encuesta realizada por Criteria Research apunta que el 72% de los ciudadanos se inclinan por aprobar un nuevo texto fundamental. Solo el 19% de los consultados rechazarían esa alternativa en las urnas.

La consulta aviva la imaginación pública. Un año atrás casi nadie soñaba con esa posibilidad. Pero otra vez en un octubre se cambia el curso de los acontecimientos. Falta poco para que se cumpla un año del inicio de las convulsiones sociales que derivaron en el plebiscito. Desde entonces, "un universo se ha despedazado", explica Patricio Fernández, periodista y autor de Sobre la marcha. Notas acerca del estallido social en Chile. Todo sucede a un ritmo vertiginoso. "El país de hoy no es el de los años 80 del siglo XX. Y una Constitución define el presente, pero especialmente define el futuro", puntualiza Tomás Moulian, uno de los primeros ensayistas que cuestionó en los años 90 el legado económico de Pinochet en su ya clásico libro Chile, anatomía de un mito. Moulian opina que el gran desafío que se presenta a partir de la consulta es dejar atrás una era de desigualdades, que se resume en una sola cifra: el 1,01% de los ciudadanos acumulan má de la mitad (el 56%) de la riqueza total del país.

Después del 25 octubre se sabrá si la Carta Magna será redactada por una comisión mixta de parlamentarios y ciudadanos electos o le tocará elaborarla a una convención constitucional, conformada solo por hombres y mujeres de a pie. Lo que ya se vislumbra como el eje principal de los debates que se celebrarán. La revista "The Clinic" considera que la construcción de un "Estado social" será "la madre de las batallas" en la convención. El joven constitucionalista Sebastián Soto, asesor del presidente de derechas Sebastián Piñera, ya ha advertido de que "la discusión sobre derechos sociales" permitirá "colar el populismo" en el nuevo texto.

Las heterogéneas fuerzas favorables a la opción de aprobar la nueva Carta Magna quieren plantear otros asuntos medulares, como la descentralización de las regiones, una estricta defensa del medioambiente, la paridad de género y el reconocimiento de los pueblos originarios. Los representantes en la asamblea de la comunidad originaria mapuche abogarán por consagrar el carácter "plurinacional" del Chile emergente, en el que, además, se consigne con claridad la existencia de los otros pueblos indígenas: mapuche, aymara, rapa nui, lican antai, quechua, colla, diaguita, kawésqar y yagán o yamana.

"Nadie nos quiso ayudar de verdad", cantaba en octubre del año pasado Jorge González, líder del grupo de rock Los Prisioneros. La canción El baile de los que sobran renació de las cenizas con el estallido. González respalda la opción de aprobar un nuevo texto para terminar con el sistema de pensiones, que "es una vergüenza".

Algunos analistas sostienen que Chile evitó una nueva convulsión social en medio de la pandemia porque desde julio pasado los ciudadanos pueden retirar hasta el 10% de sus ahorros del sistema de pensiones privado. Cerca de 9,5 millones de los 11 millones de afiliados a esos fondos de pensiones (AFP) se llevaron a sus casas unos 15.000 millones de dólares (unos 12.700 millones de euros) que les han ayudado a subsistir. Muchísimas cuentas personales en todo el país se quedaron a cero.

A estas alturas, el voto favorable a los cambios constitucionales no solo es patrimonio de la izquierda y del centroizquierda. Pablo Longueira y Joaquín Lavín, dos veteranos fundadores de la ultraderechista Unión Democrática Independiente (UDI), se han sumado al torrente reformista con sus propias consignas. El segundo se posiciona con fuerza para las presidenciales del 2021.

Nadie descarta que Chile tenga una nueva y modélica Carta Magna pero a la vez que su futuro gobernante no responda a los postulados progresistas de su texto. "Evitemos que nuevamente quienes paguen esta factura sean los más vulnerables", alerta la dirigente feminista Karen Espíndola. El escritor Patricio Fernández presenta la encrucijada de otra manera: "El estallido derribó al neoliberalismo, pero no es el comienzo del sueño socialista".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook