25 de octubre de 2020
25.10.2020
La Opinión de A Coruña

La gran baza de Biden

El electorado negro indignado y su alta participación pueden dar la victoria a los demócratas

25.10.2020 | 01:26
La gran baza de Biden

La iglesia lleva cerrada desde marzo. Las ventanas del gimnasio están rotas. Hay manchas de agua en el refectorio y un desorden bíblico en el altar. Pero ni rastro de los albañiles que tendrían que haber arreglado las goteras del tejado antes de que los feligreses vuelvan a misa hoy, tras siete meses de servicios virtuales. El reverendo Gregory Lewis refunfuña, pero no piensa claudicar. Acompañará a su parroquia a votar por anticipado, una de las muchas iniciativas que ha emprendido para tratar de movilizar al electorado negro de Milwaukee. "No podemos esperar a que aparezca un caballo blanco para salvarnos. Solo cambiarán las cosas si formamos un bloque electoral fuerte para que nuestra voz sea escuchada", dice Lewis, de 62 años.

Su comunidad está "enferma". No solo de un Covid-19 que estuvo a punto de matarle en marzo, como ha hecho de forma desproporcionada con miles de afroamericanos, sino de otras patologías más mundanas como la pobreza, la violencia, las drogas o la falta de oportunidades. Un diagnóstico extrapolable a otras ciudades con abundante población negra, desde Chicago a Baltimore. Nadie duda de que esta minoría volverá a votar demócrata de forma abrumadora, pero del porcentaje final podría depender la victoria de Joe Biden. Y hace cuatro años su participación cayó siete puntos en todo el país respecto a 2012.

Estado decisivo

El resultado ya lo conocen. En un estado decisivo como Wisconsin, la caída de la participación se concentró en Milwaukee, donde se emitieron 40.000 sufragios demócratas menos. Una cifra que a Donald Trump le bastó para ganar el estado por 23.000 votos y teñirlo del rojo republicano por primera vez desde 1984. Ese escenario ocupa ahora los desvelos de activistas demócratas como Lewis. "Nuestro principal desafío es convencer a los jóvenes de que voten. No creen en el sistema y se sienten expulsados por esta sociedad donde el racismo sigue muy vivo", dice. "No tienen trabajo, la educación les ha fallado y apenas pueden poner un plato en la mesa. Solo les preocupa sobrevivir".

No exagera. Milwaukee es la ciudad más segregada de EEUU. Más del 70% de sus jóvenes estudian en colegios tan hipersegregados como a finales de los años sesenta; casi la mitad de sus niños son pobres y uno de sus barrios encarcela a más hombres negros que cualquier otro lugar del país. Muhibb Dyer lleva tres lustros luchando contra el desaliento. Después de que su ahijado de 16 años fuera acribillado en la calle, puso en marcha la campaña "No moriré joven" para tratar de frenar la violencia armada que impera en los barrios más pobres.

Dyer habla en un pequeño mercado con negocios de propiedad negra que se alza sobre las cenizas de un banco que ardió en los disturbios de 2016, en las protestas por la muerte de un veinteañero negro, Sylville Smith, otro mártir más en ese panteón desbordado que ha añadido recientemente nombres como George Floyd o Jacob Blake, herido muy cerca de Milwaukee.

Las protestas contra la brutalidad policial y el racismo reflejan la indignación que recorre la América negra, pero no han acabado de atraer a las masas de desheredados que pueblan estos barrios. "Entre los menores de 35 años, muchos creen que los dos candidatos son dos caras de la misma moneda. Si bien piensan que Trump es racista y tóxico para el país, no tienen confianza en Biden porque lo ven como un anciano blanco que en los noventa ayudó a que muchos negros acabaran en la cárcel", dice Dyer aludiendo al apoyo de Biden a las políticas de encarcelación masiva de Bill Clinton.

Mayor participación

Los primeros datos sobre el voto anticipado y por correo sugieren un aumento de su participación. "Yo no sé si llamarlo entusiasmo, más bien frustración. Nuestra gente está asqueada de la situación en Milwaukee y en todo el país. La pandemia no ha hecho más que empeorarlo. Las cosas tienen que cambiar", afirma Lena Taylor, senadora demócrata. Como muchos otros, cree que su partido ha dado el voto negro por descontado durante demasiado tiempo, sin que nada cambiara después. Ni siquiera con Barack Obama.

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