Los líderes europeos condenaron de forma unánime el ataque a la catedral de la ciudad francesa. "Consternación", "Indignación" o "crimen cruel" son parte de los sentimientos expresados por dirigentes como la canciller alemana, Angela Merkel, el primer ministro italiano, Giussepe Conte, el británico Boris Johnson o la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que calificó el ataque terrorista de "atroz y brutal".

El Ministerio de Asuntos Exteriores español reiteró su condena y "rechazo explícito a todo tipo de violencia, que no deberían tener cabida alguna en la sociedad".

El papa Francisco, por su lado, pidió "el cese de la violencia" y que la sociedad vuelva a "verse como hermanos y hermanas y no como enemigos".

La Conferencia de Obispos de Francia (CEF) describió de "incalificable" el ataque y afirmó que "los cristianos no deben convertirse en un símbolo a destruir". "Es urgente luchar contra esta gangrena del terrorismo, así como es urgente poner en marcha una fraternidad concreta en nuestro país", señaló el portavoz de la CEF, el padre Hugues de Woillemont.

El presidente ruso, Vladimir Putin, escribió un mensaje a su homólogo francés, Emmanuel Macron, que "el cínico y cruel crimen" le genera especial indignación por pasar en una iglesia.

El Gobierno conservador islamista de Turquía también condenó "enérgicamente" el ataque terrorista y destacó que "ninguna razón puede justificar el asesinato de una persona o justificar la violencia". El ministerio de Exteriores turco señaló en un comunicado emitido en su página web que aquellos que "organizan un ataque tan brutal en un lugar sagrado de culto no respetan los valores religiosos, humanitarios y morales".

La condena de Turquía se produce en el marco de la escalada de tensiones entre Francia y Turquía después de que el semanario francés Charlie Hebdo publicara una controvertida caricatura de Erdogan.

El presidente estadounidense, Donald Trump, brindó igualmente su apoyo a Francia: "Estados Unidos está del lado de su aliado más antiguo en esta lucha". También expresó su pesar el secretario general de la ONU, António Guterres.

El presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, dijo sentirse "profundamente conmocionado" e hizo un llamamiento a la unidad "contra la violencia y quienes incitan el odio".