En lo que parece ser una costumbre, Perú vuelve a quedarse sin presidente. El Congreso destituyó al mandatario provisional, Martín Vizcarra, por "incapacidad moral" al haber recibido sobornos de una empresa constructora seis años atrás. "Me voy con la conciencia tranquila, la frente en alto y el deber cumplido. Hasta otra oportunidad", dijo la noche del lunes. Se necesitaban los 87 votos de los 130 legisladores. La propuesta fue votada por 105 legisladores. Apenas 19 se opusieron. Terminan así sus dos años de accidentada gestión. El titular del Parlamento, Manuel Merino de Lama, asumirá las funciones de presidente interino hasta julio.

Vizcarra expresó su desacuerdo con el dictamen parlamentario. "No se ha impuesto la razón, sino el número de votos de los representantes del pueblo, que aparentemente se olvidaron de a quién representan", expuso el dirigente. Pocas voces salieron a respaldarlo, entre ellas la del arzobispo limeño, Carlos Castillo, quien pidió a los legisladores que "rectifiquen la medida que han tomado". Para el diario 'La República', el Congreso ha dado "un golpe de Estado". En su editorial señaló: "Es imposible que desde ese fangoso ángulo pueda venir la moralización del país".

"Perú está indignado por lo que pasa en el Congreso. Su lucha contra la corrupción es una mentira: están negociando ministerios y nuestro derecho democrático a elegir en el 2021. Lo que no se defienda en el Parlamento va a ser defendido en las calles", dijo Julio Guzmán, del Partido Morado, el único que votó contra la destitución.

Semejante desenlace político no estaba en el horizonte de buena parte de los analistas hasta hace unos días. Los acontecimientos se precipitaron después de que se hicieran públicos unos mensajes de Vizcarra al exministro de Agricultura José Hernández que dejaron entrever la falta de transparencia en sus relaciones con las empresas cuando era gobernador de la región de Moquegua (2011-14). Los sobornos ascenderían a unos 620.000 dólares.

La larga sesión parlamentaria se inició con un final previsible para Vizcarra. Sus apelaciones no fueron escuchadas. "Hago un llamamiento a la sensatez y a trabajar juntos. La historia y los peruanos juzgarán nuestras decisiones", dijo. La nueva crisis política llega a medio año de las próximas elecciones generales. Hace dos años, Vizcarra reemplazó en el Ejecutivo a Pedro Pablo Kuczynski. El entonces presidente decidió dimitir antes de ser cesado por el Congreso, que investigaba sus relaciones con la constructora Odebrecht.