12 de noviembre de 2020
12.11.2020
La Opinión de A Coruña
Estados Unidos

Trump involucra a todo el Gobierno en su lucha contra los resultados legales

Sus demandas se hunden pero ha logrado minar la confianza de los republicanos en el sistema

12.11.2020 | 08:39
Donald Trump, en la ceremonia de este miércoles por los soldados caídos en combate

La ventaja en voto popular de Joe Biden ante Donald Trump en las elecciones en que el demócrata ha sido elegido presidente de Estados Unidos sobrepasa ya los cinco millones de votos. Las infundadas acusaciones de fraude del republicano siguen desmoronándose por su falta de peso y ya han colapsado siete de las demandas presentadas ante los tribunales desde que el martes pasado cerraron las urnas. Biden y la abrumadora mayoría del país y del mundo funcionan con la normalidad de tener un presidente electo. Con Trump, no obstante, nada es normal.

Ofuscado en su negativa a aceptar la derrota, el mandatario sigue planteando demandas, este mismo miércoles sumando otra en Michigan. Ha conseguido minar la fe en las elecciones y en los resultados de forma extremadamente preocupante entre los votantes republicanos. Y está realizando movimientos sin precedentes en la historia del país, usando todo el poder del Gobierno federal para resistir el dictado de las urnas, incluyendo la extensión al tradicionalmente apolítico Departamento de Defensa de la intensa politización de departamentos que se ha producido bajo su mandato.

Purga y lealtad

Primero llegó el lunes el cese de Mark Esper, un antiguo ejecutivo de armamento que había estado al frente del Pentágono desde el 2019 y que siempre tuvo con Trump una relación complicada. Esta se tensó definitivamente en junio, cuando Esper mostró su firme oposición a la idea de Trump de apelar a la Ley de Insurrección de 1807 y desplegar a tropas contra los estadounidenses que participaban en manifestaciones contra la injusticia racial. Chocaron también por el respaldo de Esper a eliminar nombres asociados al racismo de bases militares, por cuestiones presupuestarias y por movimientos militares planteados por Trump como la retirada de Afganistán.

El despido abrió una cascada de sustituciones en Defensa el martes que constatan una purga de Trump y una remodelación donde el principal activo es la lealtad, elevando a operativos políticos que han estado nutriendo las teorías conspiratorias sobre el "estado profundo". El martes dimitió, por ejemplo, el subsecretario encargado de política en el Pentágono, James Anderson, que había frenado otros nombramientos políticos de Trump. Y el hombre que le dará el relevo es Anthony Tata, un militar retirado que tuvo que retirar su nominación para ese mismo puesto este verano cuando se disparó la oposición bipartidista en el Senado al revelarse que había llamado a Barack Obama "líder terrorista" o al islam "la religión opresiva más violenta".

También hubo dimisiones y relevos del subsecretario de inteligencia del Pentágono y del jefe del gabinete. Y en este último cargo Trump ha elevado a Kash Patel, que hasta ahora ha sido un aliado del presidente para tratar de minar las investigaciones sobre la injerencia de Rusia en las elecciones estadounidenses del 2016.

La agenda y el miedo

Según una fuente del Gobierno que ha hablado bajo la protección del anonimato con 'Politico', "Trump ve el Pentágono como líder de la resistencia a su agenda". Y esa agenda incluye abiertamente la retirada o el repliegue de tropas alrededor del mundo, pero provoca miedo también por la posibilidad de que Trump se plantee desplegar militares si llegara a haber tensiones en las calles en esta transición que él mismo está haciendo volátil.

Ese fantasma está abierto desde junio, cuando barajó la posibilidad y también cuando reprimió a manifestantes pacíficos en Washington para hacerse la foto con una biblia frente a la iglesia de St. John junto a la Casa Blanca. Esper y Mark Milley, el general que preside el Estado Mayor Conjunto, posaron, pero luego reconocieron que hacerlo fue un error, y Milley recordó que "la política no tiene lugar" en el Ejército.

Preocupa que Trump se lo esté buscando. Y el congresista demócrata Seth Moulton ha dicho que espera que "el presidente Trump no haga nada en las próximas semanas que ponga al general Milley y al Estado Mayor Conjunto en posición de tener que tomar una decisión partidista en un asunto político, civil".

También Adam Smith, el demócrata que preside el comité de Servicios Armados en la Cámara Baja, ha alertado de que los cambios en el liderazgo del Pentágono exacerbarán las "amenazas únicas" que enfrenta EEUU durante la transición. "Es un movimiento desestabilizador que solo envalentonará a nuestros adversarios y pondrá nuestro país en más riesgo".

Los republicanos creen las mentiras

Una encuesta de 'Politico' y 'Morning Consult' publicada este miércoles ha detectado que un 70% de republicanos no creen que las elecciones de EEUU hayan sido libres y justas, lo que demuestra el calado que tiene el mensaje de Trump, por más que sea falso. En otro sondeo de 'The Economist' y 'YouGov' se eleva hasta 86% el porcentaje de votantes de Trump que dicen que Biden no ha ganado de forma legítima y aún más, hasta el 88% el de los que dicen que tanto en el 2016 como en el 2020 han votado inmigrantes sin papeles.

Menos de la mitad de los participantes en el segundo sondeo creen que vaya a haber una transición pacífica. Varios grupos extremistas, supremacistas y de extrema derecha que han dado su respaldo al presidente, de los Proud Boys a Oath Keepers, preparan una concentración para este fin de semana en Washington.

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