A ocho días de la segunda vuelta de las elecciones municipales, el racismo volvió a colocarse en el centro de la escena política brasileña. Un ciudadano afrobrasileño fue molido letalmente a golpes el viernes frente a un supermercado Carrefour en la ciudad de Porto Alegre. Su muerte provocó indignación y, después de circular las imágenes del linchamiento en las redes sociales, se extendieron las protestas en varias ciudades del país.

Los agresores de João Alberto Silveira Freitas, de 40 años, fueron dos guardias de seguridad blancos, uno de ellos expolicía militar, y cometieron su crimen a pocas horas de las celebraciones del Día de la Conciencia Negra. "Son muchos los casos de violencia contra negros que ocurren dentro de las grandes tiendas de Brasil. Este tipo de respuesta refuerza el racismo que tiene sus raíces en la sociedad brasileña y permite que los negros sean asesinados todo el tiempo", señaló la Coalición Negra por los Derechos, que agrupa a un total de 150 organizaciones y colectivos, al tiempo que reclamó "medidas urgentes" para esclarecer el asesinato.

Freitas había ido de compras con su esposa. El supermercado condenó inmediatamente los hechos y anunció la ruptura del contrato con la empresa que se hacía cargo de la seguridad. La firma contaba con la participación de varios expolicías militares.

El vídeo que ha circulado en las redes sociales muestra cómo uno de los agresores pega en la cara a la víctima mientras que el otro le agarra por el cuello. Ambos guardias de seguridad están detenidos, pero sus cargos son difusos a pesar de las evidencias.

De acuerdo con el Foro Brasileño de Seguridad Pública, casi ocho de cada diez personas muertas a manos de la policía son negros. Su letalidad, sostiene, es 21 veces mayor a la de la fuerza de seguridad estadounidense, y se agravó a partir del 2019.

"El modelo policial brasileño se guía por una profecía que siempre se cumple: la del criminal negro", consignó la revista Piaui.