Fueron segundos, pero la escena se convirtió en símbolo de la violenta insurrección en el Capitolio de simpatizantes del presidente estadounidense, Donald Trump, el pasado miércoles. Un hombre disfrazado de bisonte, brazos y pecho tatuados, sin camiseta, coronado por un gorro de pieles, cuernos prominentes y los tres colores de la bandera estadounidense pintados en la cara, presidió momentáneamente el Senado de EE UU, puño en alto, en medio del caos, durante el asalto que causó cinco muertos. Esta rocambolesca secuencia la protagonizó Jake Angeli, un miembro del movimiento de teorías de la conspiración QAnon que se hace llamar Yellowstone Wolf (El lobo de Yellowstone) en su canal de YouTube, en el que defiende que existe una supuesta red de pornografía infantil y tráfico sexual de menores dirigida por los demócratas, liderados por Hillary Clinton.

También están convencidos, entre otras teorías alucinantes, de que la canciller alemana Angela Merkel es nieta de Adolf Hitler y de que Hillary Clinton lidera una red de asesinatos de menores a los que violaron y descuartizaron en una conocida pizzería de Washington. De hecho, Jake Angeli explicaba en una entrevista colgada en Youtube el dogma de la “cábala” —un término con connotación antisemita de la que forma parte Hillary Clinton, una “bruja satánica” contra la que lucha Trump y las fuerzas armadas de EEUU.

En estas teorías conspiranoicas, Jake Angeli, Yellowstone Wolf, no está solo. Desde que echó a andar en octubre de 2017, QAnon ya cuenta con dos millones de seguidores, una elucubración que no podría entenderse sin Donald Trump. Para ellos, el presidente republicano saliente es infalible y lo que dice es irrefutable.

Su presencia en el Capitolio, durante el asalto del miércoles, se hizo viral en las redes sociales —y con su indumentaria también convirtió en tendencia en Twitter el grupo Village People— y llamó la atención de miles de personas que se preguntaron de dónde salía este personaje, que fue entrevistado por la agencia Efe en noviembre. La imagen tomó tanta fuerza que varios medios nacionales e internacionales se refirieron a Jake Angeli como uno de los líderes de la ocupación del Congreso estadounidense. Natural de Phoenix (Arizona) Angeli, de 32 años, actor y músico fracasado, atendió a Efe en los días posteriores a las elecciones presidenciales de EEUU del 3 de noviembre, frente del centro de votación y conteo del condado de Maricopa, en Arizona.

Yellowstone Wolf se describió a sí mismo como un “elegido” enviado por QAnon, un grupo formado en foros de internet y que ha sido etiquetado por el FBI como potencial amenaza de terrorismo doméstico. Como muchos de sus compañeros de asonada, Jake Angeli es un “patriota” convencido de sus “habilidades psíquicas sobrenaturales” y un “supersoldado” fiel a las teorías conspiratorias de QAnon, el movimiento bajo el que se ha alineado una parte de la ultraderecha en Estados Unidos. Lejos de hablar de violencia y con una sonrisa de oreja a oreja, Angeli explicó que su deber es “informar” a la comunidad de los diferentes escándalos que supuestamente esconde el Partido Demócrata, como la trata de personas, la injerencia en el Gobierno estadounidense o el fraude electoral en contra de Donald Trump.

Pese a que había sido visto en otras concentraciones a favor del mandatario republicano, los días de protesta enfrente del centro de conteo de votos en Maricopa fueron su primera gran aparición pública, en la que captó la atención de grandes medios del país. En ese contexto, argumentó que su intención era “defender los votos de Trump en Arizona” mediante la “desobediencia civil”, como hicieron otros grandes líderes históricos. “Estamos haciendo frente a la narrativa global de que Biden ganó mediante desobediencia civil, como Gandhi, Jesús o Martin Luther King hicieron”, dijo, con la cara pintada de la bandera de EE UU, marca de la casa. Su mensaje en directo caló entre los seguidores de Trump presentes en esas protestas en Arizona, en parte, por su alta capacidad de retórica y una voz áspera, pero singular. Así, se convirtió en uno de los oradores principales de cada acto en Phoenix durante esa semana.

En menos de dos meses, Angeli pasó de los jardines del Capitolio de Arizona a la conocida explanada del Capitolio de Washington D. C., en la que también dio varios discursos antes de la insurrección, según recogieron varios perfiles de redes sociales. Tras entrar en el edificio federal y alcanzar el Senado con sus compañeros, Yellowstone Wolf presidió momentáneamente la Cámara alta, protagonizando una imagen que pasará a la historia.