El tanque más avanzado fabricado por Rusia ya está operando en la zona invadida de Ucrania, según han mostrado en los últimos días medios oficiales rusos y cuentas de redes sociales. El famoso presentador de televisión Vladimir Soloviev ha dedicado parte de su programa del día de Navidad a mostrar reportajes de este carro de combate sobre el terreno. “Acabo de volver de otro viaje a la línea del frente y vengo con las primeras imágenes de la coordinación de combate de los tanques T-14-Armata”, anunció previamente en su cuenta de Telegram.

En su programa 'Una tarde con Vladímir Solovyov' del Canal 1 ruso (el que se ha hecho famoso en todo el mundo por dar voz a los analistas militares más extremistas durante esta guerra, incluidos los que piden ataques nucleares contra Ucrania y las capitales europeas), el presentador da paso a un vídeo de varios minutos en el que se ven imágenes de alta calidad, perfectamente editadas, de soldados rusos conduciendo por el fango a toda velocidad estas moles de cerca de sesenta toneladas de peso. No se conoce la localización exacta, pero aseguran que estaban dentro la “zona de operación especial”, es decir, la Ucrania invadida. 

Se trata del carro de combate con el que el Kremlin quiere igualar en el campo de batalla a los supertanques alemanes Leopard, a los franceses Leclerc o a los estadounidenses Abrams. Y mientras los países de la OTAN vetan de momento el envío de estos carros de combate ultra tecnificados al campo de batalla ucraniano, para evitar una escalada del conflicto, Moscú empieza a mostrarlos preparándose para el combate.

El T-14 Armata tiene la peculiaridad de que la torreta donde se encuentra el cañón y las ametralladoras no está tripulada y es un bloque separado del resto del vehículo. Los soldados están debajo, en la panza del tanque de casi cuatro metros de altura, en una cápsula blindada independiente. Desde ahí teledirigen la torreta, y eso les mantiene mejor protegidos. “Eso es una cosa bastante rara para un tanque; se trata de un nuevo diseño en el que la torre no tiene a nadie dentro, y eso aumenta mucho la supervivencia”, explica a El Periódico de España Yago Rodríguez, doctor en innovación militar de insurgencia y editor de Political Room. 

Otra de sus principales características es que cuenta con un sistema de protección activa Afghanite, que le permite derribar en pleno vuelo los proyectiles que le ataquen, ya sean una granada antitanque RPG o un misil. “No es capaz de frenar sin embargo un proyectil de otro tanque, porque viaja a una velocidad de hasta 1,3 kilómetros por segundo, aunque sí puede detectar el origen del cañonazo a tiempo para arrojar una columna de humo en esa misma dirección”, explica este analista, que ha estudiado profusamente el vehículo militar.

Principales características del tanque ruso de última generación T-14 Armata. Nacho García

Está armado con un cañón de carga automática para hasta 45 proyectiles de 125 mm 2A82-1M, 32 de ellos listos para disparar. La potencia es incluso mayor a la de su equivalente Leopard alemán, que tiene la reputación de ser uno de los mejores cañones del mundo. También puede lanzar misiles guiados por láser de siete a 12 kilómetros de distancia.

Oculta el rastro del motor

Armata es claramente superior a otros contrincantes en el campo de batalla ucraniano. Las ópticas que usa para detectar enemigos y apuntar son más efectivas que la de otros tanques como los T-72, muy presentes en esta guerra. “Tiene también la ventaja de que está mucho mejor blindado que cualquier otro tanque de origen soviético: es un blindaje muy modular y se puede mejorar y cambiar de una manera muy sencilla”.

Es bastante discreto. La firma térmica, el rastro de calor que deja el motor, está bastante bien oculta por un segundo tubo de escape que emite aire frío para disimular el calor emitido por el principal tubo de escape. 

La velocidad es alta, de hasta 90 kilómetros por hora, gracias a una potencia nominal de entre 1.300 y 1.800 caballos. Esto le permite mover las 55 toneladas de peso de este enorme vehículo de cerca de nueve metros de largo por 3,5 de alto y ancho. Tiene una autonomía de combustible de 500 km.

El T-14 Armata se vio por primera vez en el desfile de la victoria en Moscú el 9 de mayo de 2015, un año después de la primera invasión de Ucrania. Entonces, el Kremlin telegrafió que se producirían miles de unidades, algo que los analistas dudan que se haya cumplido. Se especula con que haya algún centenar, a lo sumo. Hace un año, la agencia oficial de prensa rusa TASS informó de la entrega de 20 unidades al Ejército de Tierra. Y esta es una guerra en la que ya se han destruido miles de tanques.

Los construye la Corporación Uralvagonmash, filial de la gran corporación de armamento rusa Rostec. Según el presentador de televisión ruso, habría al menos dos decenas coordinándose en Ucrania. Si finalmente entran en combate, sería la primera vez para estas moles de guerra. “Tendrá los problemas de infancia habituales de cualquier tanque que sale nuevo: quizá de sobrecalentamiento, en la dirección de tiro o defectos en un cañón que no puede disparar muchas municiones tipo flecha, porque se desgasta mucho”, concluye Yago Rodríguez.