El presidente de China, Xi Jinping, ha reconocido este sábado que el gigante asiático ha entrado en una nueva fase de su respuesta contra la pandemia de COVID-19, en la que ha admitido que persistirán algunos retos, sin aludir directamente a la explosión de contagios de las últimas semanas.

"Desde que llegó la COVID-19, hemos puesto a la ciudadanía por encima de todo", ha defendido Xi, en un discurso de fin de año en el que se ha referido por segunda vez -la primera fue el viernes- a la nueva estrategia adoptada por las autoridades chinas.

En este sentido, ha dicho que el Gobierno ha "adaptado" su respuesta en función de una "situación que evoluciona", para "proteger la vida y la salud de la población de la mejor manera posible", según los extractos difundidos por medios oficiales.

El mandatario ha reconocido que estos últimos años no han sido fáciles y ha habido desafío sin precedentes, pero ha dado las gracias a los ciudadanos, especialmente a los trabajadores médicos, por los esfuerzos.