Ucrania quiere tanques, en particular los Leopard de fabricación alemana; o su versión española, los Leopardo. Son robustos, potentes, fiables, tienen uno de los mejores motores y cañones en el mercado y medidas contra las explosiones que aumentan la supervivencia de la tripulación.

Y permiten el combate nocturno, al contrario que los T72 de origen soviético con los que Ucrania trata de resistir los embates rusos. Un buen lote de Leopard podría inclinar la balanza. Pero Alemania se resiste a enviarlos y España tampoco presiona demasiado para que le dé la licencia de exportación necesaria de esta tecnología alemana. 

“El Leopard es un carro de combate occidental muy equilibrado: tiene un gran blindaje; una potencia de fuego muy alta, porque lleva cañones alemanes fabricados por la RheinMetall que son los mejores del mundo; y unas buenas ópticas, dependiendo de la versión”, explica el analista militar Yago Rodríguez, editor de The Political Room.

España está entre los países que más tanques Leopard posee, cerca de 350, de dos modelos diferentes. Hay 108 Leopard 2A4, los más viejos en plantilla. Fabricados en los años noventa, se adquirieron ya usados a Alemania. La mitad se echaron a perder en unas inundaciones en Zaragoza.

El resto están operativos, algunos por ejemplo en Ceuta. Y hay una partida más moderna de unos 240 Leopardo 2E, producidos por Santa Bárbara Sistemas en la fábrica sevillana de Alcalá de Guadaira, en base a la licencia alemana de los Leopard 2A6. Son la joya de la corona del Ejército de Tierra. Los Leopardo, adaptados a las necesidades de las Fuerzas Armadas españolas, han resultado ser los más caros de todos los modelos existentes, unos 11 millones de euros por unidad. 

Fuera de nuestras fronteras, Alemania es la que más Leopard tiene, pero tampoco demasiados: hasta 350 operativos (llegó a tener 4.000 carros de combate en lo más duro de la Guerra Fría). Los fabrica la división de defensa de la empresa armamentística alemana Krauss Maffei Wegann. Países como Turquía, Grecia, Austria, Canadá o Países Bajos tienen varios centenares de unidades más de Leopard cada uno. En total, se han fabricado en el mundo 3.500.

El mejor cañón del mundo

El Leopardo 2E, primo de los Leopard A46 alemanes, es un vehículo de combate que pesa 62 toneladas. Tiene casi diez metros de largo (9,67m) y 3,75 de ancho. Puede transportar cuatro soldados a una velocidad máxima de 70 km/h. La autonomía es de 340 kilómetros con el tanque lleno. De armamento, tiene un cañón de 120 mm y 2 ametralladoras de 7,62 mm. Puede cargar munición para 42 disparos consecutivos. 

Los Leopard salen ganando en muchos aspectos si se los compara con otros carros de combate. Son más cómodos y más seguros para la tripulación que los rusos. Sus sistemas contra las explosiones y anti-incendios superan con creces a los de los soviéticos. Guardan la munición en un compartimento aislado. En caso de penetración de un proyectil enemigo, se difumina la energía de la explosión, lo cual aumenta la probabilidad de que sobreviva la tripulación explica Rodríguez. 

Además, los tanques de origen soviético que usa Ucrania son prácticamente inútiles de noche, al contrario que los Leopard o los Leopardo. Un buen lote de estos tanques permitiría hacer incursiones nocturnas, que podrían desequilibrar la balanza en batallas clave como la que se libra en estos momentos en Bajmut.

El consumo de combustible es moderado. En ese sentido son más útiles que los M1 Abrams. El tanque emblemático de Estados Unidos tiene más potencia, porque usa un motor de gas que es “casi como el de un avión”, pero devora combustible y eso es un dispendio para una guerra a gran escala como la ucraniana.

Comparados con los Challenger británicos, la principal diferencia es que estos usan un ánima rayada, estrías en el cañón para dar estabilidad al proyectil, mientras que los Leopard y los Leopardo usan un cañón de ánima lisa, lo que da más velocidad.

“El Leopard, al final, es un diseño maduro, en el que funciona todo perfectamente, todo es bueno y la tripulación está en un lugar confortable”, concluye Rodríguez. “El diseño de la motorización alemana posee una transmisión que no falla, algo que no es habitual en este tipo de vehículos”. 

Mantenimiento complejo de los Leopard

Ucrania lleva intentando que España le envíe Leopard prácticamente desde el inicio de la guerra. En verano del año pasado, el embajador ucraniano los pidió explícitamente. Durante la cumbre de la OTAN la prensa alemana apretó a Margarita Robles para saber si Madrid había pedido el permiso de exportación al Gobierno alemán. Es un asunto muy polémico en Alemania, porque los socialdemócratas no quieren enviarlos pero los verdes y los liberales de la coalición sí.

Robles dio evasivas, y lo mismo hizo a su lado su homóloga alemana. El tema volvió a emerger por segunda vez en la Asamblea de la Alianza de noviembre, también en Madrid. Como desveló este diario, Ucrania se preparaba para volver a solicitar el envío de estos tanques Leopard, sin especificar si la versión alemana o la española, la 2E. Hubo silencio administrativo hasta este mes de enero. Se ha empezado a formar un "club Leopard" de países que quieren mandarlos ya, con o sin permiso.

El presidente polaco, Andrzej Duda, y el finlandés, Sauli Niinistö, han dicho esta semana que desean enviar tanques Leopard a Ucrania. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha apoyado la moción y ha asegurado que “Ucrania necesita tanques”. Solo falta el visto bueno de Alemania, que no ha llegado en la cumbre de Defensa de Ramstein este viernes. Margarita Robles ha dicho que la decisión sobre si se envían o no se tomará el próximo mes de febrero, de forma conjunta con los otros ministros de Defensa de la Unión Europea.

Pero fue Reino Unido el país que rompió unilateralmente el tabú del envío de tanques pesados y modernos del país OTAN a Ucrania. El pasado sábado, el Gobierno del nuevo primer ministro, Rishi Sunak, anunció la entrega de 14 Challenger 2, en una escalada del tipo de material que se entrega a Ucrania para que pueda defenderse. Eso ha aumentado la presión sobre el canciller alemán, Olaf Scholz, que ha respondido que él daría su visto bueno al envío de Leopard si Estados Unidos da el ok al de sus Abrams.

Este mismo jueves, Kiev ha pedido de nuevo y por escrito el envío de tanques Leopard. “Hacemos un llamamiento a los Estados que tienen en servicio tanques Leopard 2, entre ellos Alemania, Canadá, Dinamarca, España, Finlandia, Grecia, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, Suecia y Turquía”, han dicho en un comunicado, los ministros de Exteriores y Defensa ucranianos, Dmitro Kuleba y Oleksii Reznikov. 

Y quieren tranquilizar a sus socios contra el temor a que supongan una escalada del conflicto, que se usen incluso para ataques en territorio ruso, algo que fue el principal veto estadounidense al envío de aviones Mig de Polonia a Ucrania. “Garantizamos que utilizaremos estas armas de forma responsable y exclusivamente con el fin de proteger la integridad territorial de Ucrania dentro de las fronteras internacionalmente reconocidas", han afirmado Kuleba y Reznikov.

La decisión de mandar tanques pesados a Ucrania es un compromiso que va más allá del mero envío. Incluye logística, repuestos, formación... Hay que pensar, por ejemplo, en la funda del cañón. Cuando se han realizado unos cien disparos, debe ser cambiada, o corre el riesgo de explotar en el siguiente cañonazo.

Los Leopardo que tiene España, que no han entrado en combate, y probablemente estén casi inmaculados. Pero, en Ucrania, 100 disparos se gastan rápido. ¿Quién tiene esos repuestos? Llevar Leopard allí supone convertir a Ucrania en una especie de “adicto” a una nueva marca militar.

Hay otro problema muy presente, y es el del vaciado del “fondo de armario” militar español. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ya ha advertido de que se cobrará la ayuda enviada. Hay que reponer lo perdido. El Fondo Europeo de Apoyo a la Paz (European Peace Facility, EPF) tiene ya apartados hasta 7.000 millones para costear el armamento que los socios de la UE envían. Un envío de, digamos, 200 Leopard 2E, ya consumiría alrededor 2.200 de esos millones. Habría que reponerlo todo comprando una versión nueva, más costosa. Pérdida neta para las Fuerzas Armadas españolas, que esperan con avidez el dinero prometido por el Gobierno de Pedro Sánchez para modernizarse. 

Otro escollo es que producirlos nuevos es lento, y lento es reparar los viejos. La compañía alemana de armas Rheinmetall dice que podría reparar y entregar 22 Leopard 2 y 88 Leopard 1 que tiene en stock, pero nunca antes de 2024. En una entrevista del CEO de la empresa, Armin Papperger, con el periódico Bild, sería necesario “desarmarlos por completo y volverlos a montar de nuevo”.

De momento, el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, ha dicho que ha ordenado "revisar" sus existencias de esos tanques, como paso previo a un eventual envío de los blindados o a una autorización de Alemania para que otros países envíen los suyos, algo que aún está "en fase de discusión".