Estrenos de cine
David Robert Mitchell, el director de los terrores y fantasías suburbiales, vuelve a los cines
El responsable de ‘It follows’, título de prestigio en el terror moderno, fracasó comercialmente con su siguiente ‘Lo que esconde Silver Lake’ y ha tardado ocho años en rodar su nuevo filme, ‘El final de Oak Street’, que llega este viernes a los cines.

El director estadounidense David Robert Mitchell, en la 'premiere' mundial de 'El final de Oak Street', en Burbank (EEUU) el pasado 9 de agosto. / VALERIE MACON / AFP
Quim Casas
En agosto de 2024, dentro del ciclo de proyecciones veraniegas del CCCB que acompañaba la exposición ‘Suburbia. La construcción del sueño americano’, se proyectó un filme poco conocido y realizado 14 años antes, ‘The myth of american sleepover’. Su director, David Robert Mitchell, había nacido en 1974 y tenía entonces 36 años, pero retrataba entre cierta melancolía y el naturalismo las experiencias de los ‘millenials’ de los suburbios de Detroit durante un verano. Aunque los ‘millenials’, o generación Y, son los nacidos entre 1981 y 1996, y por lo tanto Mitchell pertenece a la anterior, la generación X (1965 a 1980), hay en este filme un poso de verdad en ese retrato del espacio suburbial de las grandes ciudades, tan presente en la narrativa estadounidense sea en formato literario (Richard Yates, John Cheever), cinematográfico (‘El nadador’ y ‘Revolutionary road’, adaptaciones de novelas de Cheever y Yates, o la obra de Todd Solondz), televisivo (la serie ‘Mad men’) o fotográfico (Gregory Crewdson).
La corta filmografía de Mitchell gira en cierto modo alrededor de esta idea nada reduccionista, porque el concepto de suburbio y espacio urbano admite consideraciones diversas. Él lo ha formulado a través de la fantasía, sea en relato de terror o de ciencia ficción, como en el caso de su segundo y más reputado largometraje, ‘It follows’ (2014), y el que ahora se estrena en salas, ‘El final de Oak Street’. Su primer filme apeló al realismo, pero después las cosas han sido bien distintas para este francotirador del cine que bascula entre el independiente y el de gran producción: ‘It follows’, que costó cerca de un millón de euros, era la prolongación en el tiempo de las películas de terror entre ‘indies’ y serie B de los 70 –‘La matanza de Texas’, ‘La noche de Halloween’–, mientras que ‘El final de Oak Street’ ha tenido un presupuesto de más de 73 millones de euros, una producción de envergadura a cargo de Bad Robot –la compañía de J. J. Abrams– y un reparto encabezado por Anne Hathaway y Ewan McGregor, éste en un personaje pensando inicialmente para Oscar Isaac. El tipo de historia conecta con los intereses de Abrams, no tanto en sus series televisivas de ciencia ficción (‘Perdidos’, ‘Fringe’, ‘Alcatraz’, ‘Westworld’) cuanto en la trilogía cinematográfica que produjo hace unos años, la de ‘Monstruoso’, ‘Calle Cloverfield 10’ y ‘The Cloverfield paradox’.

Anne Hathaway, en una imagen de 'El final de Oak Street' / Warner Bros
Un corto con la virgen María
El primer trabajo de Mitchell fue el corto ‘Virgin’ (2002), con la apariciones de la virgen María como excusa para la búsqueda del amor verdadero. Después de su radiografía de la adolescencia suburbial mezcló ambas cosas, el fantástico y el suburbio, en ‘It follows’. Que una película barata de terror fuera seleccionada en la Semana de la Crítica de Cannes hacía intuir que la perspectiva del director casi novel incluía aspectos novedosos. Y tanto que los tenía. ‘It follows’ está centrada en temas habituales en el género moderno –la otredad, los virus, la abstracción de un ente maligno que cambia de forma– conducidos por vericuetos de lo más estimulante y con un trabajo prodigioso sobre el punto de vista que emparenta la película con cineastas clásicos como Jacques Tourneur.
El mal no tiene forma en el filme, o más bien adopta diversas formas humanas en una misma secuencia. Solo puede verlo la protagonista. La chica ha practicado el acto sexual con su novio. El joven le dice después que lo ha hecho para ahuyentar los malos espíritus que lo acosaban. En otras palabras, se los ha traspasado a ella a través del sexo. Este experimento con el punto de vista da lugar a momentos excelentes como el tiroteo en la playa y el enfrentamiento en la piscina entre la protagonista y sus amigos y el ente.
Cheque en blanco
Mitchell salió fortalecido gracias a lo que recaudó la película en todo el mundo –19 millones de euros, recuperando con creces la inversión– y que fuera considerado uno de los mejores filmes independiente de los estrenados en 2014 y 2015. Su protagonista, Maika Monroe, con pequeños papeles anteriores a las órdenes de Sofia Coppola y Jason Reitman, también trascendió en el género: la hemos visto después en la macabra ‘Longlegs’, de Osgood Perkins, y haciendo de niñera asesina en el remake de ‘La mano que mece la cuna’. Como acostumbra a ocurrir después de un éxito cinematográfico inesperado, a Mitchell le dieron lo más parecido a un cheque en blanco para su siguiente filme, ‘Lo que esconde Silver Lake’ (2018), un relato indefinible entre el ‘neo noir’, el ‘thriller’ alucinógeno, Kafka y David Lynch, distribuido por la firma A24 e interpretado por Andrew Garfield y Riley Keough. Una especie de ‘Mulholland Drive’ más desaforado, con los suburbios angelinos como marco y las andanzas desquiciadas de un tipo aburrido a la búsqueda de una vecina tan deslumbrante como misteriosa.
Les ha pasado a muchos cineastas tras un debut, o un segundo filme, muy prometedor. Con el siguiente, más caro, se crean muchas expectativas y el fracaso está a la vuelta de la esquina. Entrar por la puerta grande en la industria no es tarea fácil. Lo han experimentado Steven Soderberg, Darren Aronofsky o Spike Lee. Las expectativas a nivel crítico se vieron colmadas: Mitchell pasó a engrosar la lista de los directores estadounidenses a tener muy en cuenta. No así a nivel comercial: siete millones de presupuesto y una recaudación que no llegó a los dos millones. La historia de siempre: castigo tácito. Mitchell ha tardado ocho años en dirigir su siguiente película, ‘El final de Oak Street’, en la que los vecinos de otro barrio suburbano son trasplantados a un lugar desconocido por culpa de un evento cósmico.
Parece que la suerte de Mitchell no va a depender exclusivamente del éxito de este filme, ya que está rodando ‘They follow’, secuela de su película más rentable, de nuevo con Maika Monroe, y que a tener de su título aumentará la amenaza numéricamente; y prepara ‘Evergreen pines and the fading summer’, relato fantástico ambientado en un campamento de verano y protagonizado por Jim Carrey.
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Fuente: El Periódico
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