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Sepúlveda celebra el retorno económico de la invasión zombi

Plaza Mayor de Sepúlveda, uno de los escenarios de la serie. |  Alba Vigaray

Plaza Mayor de Sepúlveda, uno de los escenarios de la serie. | Alba Vigaray

Roberto Bécares

Sepúlveda (Segovia)

“A ver, el director de la serie esta debe ser bueno porque, fíjate, mira esa casa, cerrada; esa otra, cerrada. Si es que aquí no van a quedar más que zombis. Esto es la España vaciada”, rezonga un comerciante de la villa medieval de Sepúlveda (Segovia), que estos días vuelve a prepararse para convertirse en plató de rodaje. Hasta esta preciosa localidad han llegado los zombis de The Walking Dead: Daryl Dixon con Norman Reedus a la cabeza.

“Es muy majete”, dice un miembro español de la producción estadounidense sobre el actor protagonista, que tiene a un exlegionario como guardaespaldas personal dentro de la comitiva que está desembarcando en el pueblo y que algunos días supera las 300 personas.

La vida en la localidad, catalogada como Conjunto Histórico-Artístico en 1951, se ha visto trastornada en las últimas semanas. Cierre de locales. Cortes puntuales al tráfico y al tránsito peatonal. Pero la alegría va por barrios.

“No sé si será bueno para el pueblo o no, pero a los vecinos nos están haciendo la puñeta; yo tenía que hacer una mudanza y con todo este lío no la puedo hacer”, se queja Rocío en una de las calles que baja hacia la carretera que va a las Hoces, donde el equipo de montaje AMC Networks ha recreado durante semanas un arco medieval y decenas de almenas en un pretil de piedra de la carretera.

El Consistorio ha acogido la producción con los brazos abiertos. «El rodaje va a tener un gran impacto económico en el pueblo. Al Ayuntamiento, por ejemplo, nos va a ayudar a pagar las deudas que hay y luego hay comerciantes que se van a ver beneficiados”, explica la alcaldesa, María Irene Michelena, sobre las tasas que va a ingresar el Consistorio por rodaje y por ocupación del espacio público durante semanas. Además, la producción va a arreglar la Casa del Reloj y otros espacios.

Según ha sabido este periódico, “a los asadores de la plaza se les paga mil y pico euros al día por cerrar el día de rodaje”, y también hay una cuantiosa indemnización para los que tienen los balcones dando a la plaza, donde se desarrollan muchas de las escenas.

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