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"La serie ‘Los protegidos’ ha envejecido muy bien"

El intérprete recupera al Culebra, el personaje que lo lanzó a la fama en la nueva temporada de la ficción de Atresplayer protagonizada por la familia Castillo

Marisa de Dios

Barcelona

Hay actores cuya carrera queda ligada para siempre a un personaje. Es lo que le pasó a Luis Fernández con el Culebra de la serie Los protegidos, protagonizada por una familia con poderes. Hace cuatro años, Atresplayer recuperó al clan en dos temporadas subtituladas El regreso y ADN, algo que ha vuelto a repetir ahora con Los protegidos: un nuevo poder.

Su personaje siempre había sido el malote de la serie, pero ahora es un padre responsable. ¿Se imaginaba verlo así?

Lo esperaba. El personaje del Culebra marcó a una generación, tuvo su momento canalla... pero yo deseaba que hiciera un trabajo personal. Han pasado casi 15 años desde la serie original, y nos merecíamos ver ese crecimiento: el público, yo y el propio personaje. Creo que Culebra por fin ha entendido que esa discordancia constante con Sandra [Ana Fernández] no llevaba a ningún lado y que, en el fondo, siempre ha tenido muy presente la unión de la familia, aunque no lo demostrara. Estoy muy contento con cómo ha evolucionado. Al final, la gente madura cuando quiere o cuando puede.

En la relación con Sandra, él es ahora quien aporta serenidad y estabilidad.

Ha cogido ese rol de papá, de vara de mando en la familia. Incluso en su relación con el resto de personajes se ve esa evolución. Creo que ya tocaba y que ha elegido el buen camino. Estoy muy contento porque a la gente le va a gustar este Culebra. No es un nuevo Culebra, porque sigue siendo él y mantiene esos momentos canallas que removían al público, que les hacían gracia y forman parte de su personalidad. Pero esta evolución es preciosa, sobre todo con su familia. Yo estoy muy satisfecho.

¿Qué le debe a esta serie?

Casi todo. No todo, porque el trabajo personal y profesional que hace cada uno es suyo, pero sí muchísimo. Fue la serie que me dio a conocer, me dio la oportunidad de descubrir este oficio al que le debo muchas cosas en lo personal. Le tengo un cariño y un respeto enormes.

Hay gente que, cuando triunfa en una serie, luego reniega de ella. En su caso es justo lo contrario.

Hay que ser realista y consciente de lo que cada uno ha vivido. Culebra me ha dado la oportunidad de trabajar, de crear otros personajes, de darme cuenta de qué es lo que me gusta en la vida. Y el trabajo personal que hago hoy en día tiene mucho que ver con mi profesión. Así que no, no le quito mérito en absoluto; al revés, es una cuestión de respeto hacia el personaje.

La serie aborda mucho la cuestión de sentirse diferente del resto. ¿Cree que es una ventaja no ser como los demás, aunque ‘Los protegidos’ muchas veces quieran ser normales?

Creo que es una cuestión de la sociedad, que intenta que todos seamos iguales o que etiqueta rápidamente a los diferentes. Muchas veces se dice: ¿quiénes son los locos, los que señalan a los locos o los supuestos locos? Es un poco esa dualidad. Pienso que la gente diferente es necesaria y que hay que valorar el esfuerzo y el mérito que tiene ser así. Sin la diferencia este mundo sería muy aburrido.

Culebra tiene el don de la invisibilidad, ¿sería también su poder favorito?

El mío sería el del personaje de Mario Marzo, el primo Lucas, poder transformarte en otras personas. Al final es algo muy parecido a mi profesión. Todos hemos querido ser invisibles en algún momento, pero la invisibilidad no es buena. Hay que afrontar los problemas, echarle valor y esfuerzo a la vida. Creo que hay que darse visibilidad. Sin necesidad de llamar la atención, pero sí que la gente sepa quién eres, cómo eres y dónde estás.

¿Es necesario haber visto ‘Los protegidos’ antes para disfrutar de ‘Un nuevo poder’?

Yo creo que no, aunque ayuda. Si la ves desde cero, entiendes la historia perfectamente; pero si has visto las primeras temporadas, la disfrutas más porque comprendes mejor la situación de cada personaje. Si yo no hubiese trabajado en Los protegidos y viera Un nuevo poder, estoy seguro de que luego iría a ver las primeras, El regreso y ADN. Es una serie que funciona sola, pero que merece la pena ver completa.

Desde que empezó como Culebra han pasado muchos años. ¿Qué es lo más loco o lo más bonito que le ha dicho un fan?

Recuerdo un niño, en las primeras temporadas, cuando fuimos a hacer una sesión de fotos a un estudio que estaba en una urbanización. Se montó un revuelo y yo me acerqué al más pequeñito, que tendría seis o siete años. Le fui a tocar la cabeza y él la apartó. Me dijo: "A ver si me vas a hacer invisible y mi madre no me da la merienda». Ese momento lo tengo grabado. Y luego también están esos padres y madres que se acercan a darnos las gracias. Para mí ahí está gran parte de nuestro trabajo: que la gente se entretenga, pase una hora viendo la serie en familia, la comenten, y el resto de la semana estén imaginando qué pasará en el próximo capítulo.

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