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La coruñesa que retrata la precariedad 'millennial' en la nueva serie de Filmin: "Nace de mi envidia a la 'generación Z'"

Lorena Iglesias dirige, escribe y protagoniza esta producción que llegará a la plataforma el próximo 30 de junio

Fotograma de la serie 'Millennial Mal'. Su creadora y protagonista, Lorena Iglesias, a la derecha.

Fotograma de la serie 'Millennial Mal'. Su creadora y protagonista, Lorena Iglesias, a la derecha. / LOC

A Coruña

Lorena Iglesias lleva años dándole forma a un malestar generacional que conoce de primera mano. Criada en una pequeña aldea coruñesa, la creadora gallega recuerda que antes de instalarse en Madrid vivió varios años en Compostela, donde estudió teatro y Filología Portuguesa y trabajó de camarera. Después dio el salto a la capital con una beca y 200 euros, en una llegada que hoy conecta de lleno con el universo de la serie que dirige, escribe y protagoniza: “Por eso en mi serie está tan presente el concepto beca”. La protagonista es Judith, una bibliotecaria en paro de 42 años, que tiene que volver a la universidad para cobrar una beca que le conceden por un error burocrático.

La semilla de Millennial Mal estaba ahí mucho antes de convertirse en una producción de Filmin. Iglesias explica que todo surgió en un espectáculo semanal de comedia del que nació “un poco el personaje”. “Era como una tía de 40 y pico años que hacía trap para personas mayores de 35”. Aquel universo, dice, “conectaba tanto con generación Z como con millennial”, y acabó creciendo hasta transformarse en un proyecto de serie que presentó a las residencias de la Academia de Cine.

Una deuda con toda una generación

El proceso fue largo, tanto como suele serlo levantar una ficción de este tipo en España. La autora recuerda que “es normal que tardes años en financiar un proyecto así”, más aún cuando no hay detrás una gran estructura económica y toca ir reuniendo fondos “de aquí y de allá”. En ese tiempo, además, la serie cambió mucho: “Tuve tiempo para reescribir los guiones”, así que el proyecto acabó readaptándose al presupuesto, al formato y a un rodaje exprés de cinco semanas para sacar adelante los cinco capítulos.

Pero la idea de fondo se mantuvo intacta desde el principio. Iglesias resume el origen emocional de su creación: “La serie en realidad nace de mi envidia a la generación Z”. Esa envidia no tiene tanto que ver con una nostalgia superficial como con la sensación de que muchas mujeres de su generación tuvieron “la juventud un poco saboteada por el patriarcado” y han quedado atrapadas “entre una adultez que no nos podemos permitir y una juventud que estamos performando y que no podemos soltar”. Ahí está la clave de una ficción en la que el disfraz y la impostura funcionan como metáfora de época. Cuando su personaje se hace pasar por una chica joven, lo que aflora no es solo una broma identitaria, sino una lectura más amplia sobre la precariedad y la demora vital de toda una generación. “Hay una visión alegórica de nuestra situación”, explica Iglesias, que ve en esa premisa una forma de contar cómo muchos millennials siguen suspendidos entre trabajos inestables, alquileres imposibles y una sensación persistente de adolescencia prolongada.

Estreno en casa

La creadora reivindica además la necesidad de hacer series españolas que hablen con naturalidad de las nuevas generaciones y desde sus propios códigos. Frente a una tradición más “de series familiares” o de ficciones en las que “los jóvenes no hablan como jóvenes”, Iglesias defiende propuestas que dialoguen con el presente sin paternalismo. “Los envidio y admiro”, dice, y también celebra una conexión intergeneracional que considera “fundamental”, tanto en el feminismo como en la cultura, para romper inercias y escuchar de verdad a quienes vienen detrás.

Ese espíritu también atraviesa su alianza con Filmin, una plataforma de la que destaca que “no interviene los procesos creativos” y que ha entendido el tono y la intención del proyecto sin imponer un camino prefijado. Antes del estreno completo, el público gallego ha podido verla esta semana en un lugar especialmente simbólico para ella, el Carballo Interplay. Iglesias reconoce que está “súper contenta" de poder presentarla ahí, donde mostrará dos capítulos en “el mejor escenario posible para presentar la serie”, antes de que Millennial Mal llegue el 30 de junio a Filmin.

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