Opinión | SÍMBOLOS Y PATRIOTAS GALLEGOS
Benito Vicetto, precursor e historiador patriota gallego
Manuel M. Murguía cita a Benito Vicetto Pérez como "precursor" del regionalismo liberal gallego en su libro titulado Los Precursores. Le dedica un largo capítulo para estudiar su persona y personalidad. Manifiesta, que "ni eran rivales ni enemigos, antes eran soldados y compañeros que servían la misma causa y marchaban bajo la sombra de la misma bandera", el provincialismo progresista gallego, antecedente del regionalismo.
Manuel M. Murguía le conoció y trató en vida. Lo describe, "era persona de corazón apasionado y violento, alto y bien dispuesto, aunque de andar descuidado, de rostro varonil y hermoso, en sus ojos negros brillaba el fuego de su alma, su frente espaciosa parecía encerrar los claros y serenos pensamientos, su cabeza pequeña, y como modelada en mármol, recordaba la de las estatuas antiguas. Pasó la vida en su pabellón de empleados de presidios, leyendo, escribiendo, soñando, siempre solo en todos sus destinos, sin amor y sin aficiones en su soledad, esperando regresar a su amada Coruña; donde en su soledad al rumor del Atlántico, sus pensamientos tenían más fuerza y vigor, sus creaciones más alma y él más vida".
Benito Vicetto Pérez fue un gran patriota gallego, historiador y poeta romántico que sintió una pasión connatural e innata por su tierra natal, Galicia, considerándola y amándola como a su querida patria; y dejando escritas numerosas historias noveladas, historiográficas, leyendas y poesías gallegas, llenas de vida, misterio, lucha, imaginación y fantasía. Es el Walter Scott gallego por su literatura de sentimientos patrióticos y recuerdos nostálgicos sobre Galicia. Su padre, José Antonio Vicetto Pérez, italiano genovés, dueño, armador y capitán de un barco italiano, era residente de un pueblo de la ría de Arosa. Viudo de una mujer viguesa, conoce, en un viaje a Ferrol, a Josefina Pérez, honrada y hermosa mujer ferrolana con la que se une en matrimonio, del que nace Benito, el 21 de mayo de 1924, en dicha ciudad, siendo bautizado en la parroquia de san Julián, el 24 de dicho mes y año.
Huérfano de padre en su niñez, queda bajo el cuidado de su madre, viuda y pobre, dura y disciplinada que le marcará notablemente su vida llena más de tristezas que de alegrías. Tenía otra hermana que será su pañuelo de lágrimas. En estas circunstancias familiares, a los doce años, ingresa en Colegio de Guardas Marinas y Pilotos del Arsenal de Ferrol, abandonándolo al poco tiempo por razones de trabajo para poder alimentarse.
Ingresa de soldado en el servicio militar sufriendo la primera guerra carlista de siete años. A su término, accede al Real Cuerpo de Alabarderos donde permanece hasta que lo abandona, en 1850, pasando a ser oficial de prisiones en diversas ciudades españolas, Sevilla, Ceuta Toledo, Alcalá de Henares, Granada y Barcelona. En 1968, con el triunfo de los liberales progresistas, el general Prim le nombra director de la Fábrica de la Moneda de Juvia, en Ferrol, donde estuvo hasta su cierre pasando a ser empleado de Hacienda pública en Coruña. Toda su vida fue un caminar de un lugar a otro, pero siempre leyendo y escribiendo sin descanso.
Su ilusión era leer y escribir novelas, cuentos, historias, leyendas, poesías y filosofías en libros, revistas y periódicos, fuera cual fuera el lugar o situación en que se encontrara. Siendo un joven, a los 16 años, escribe su primera novela romántica y caballeresca del siglo XIV, El Caballero Verde, bajo las sombras del monasterio de Sobrado de los Monjes. Colabora en los periódicos ferrolanos, El Ferrolano y Águila.
En los diversos y muchos destinos por las tierras y ciudades de España, Benito Vicetto siembra la fantasía gallega en sus escritos, y va dejando trozos de su personalidad romántica y de su vida vagabunda de aventuras. En Madrid, colabora en los primeros diarios ilustrados, El Museo de las Familias y Semanario Pintoresco Español. En Sevilla, en los diarios, Telégrafo, Eco de la Juventud y La Aurora. En Extremadura, manda diversos artículos para el periódico, El Jévora, de Badajoz
Entre 1854 a 1856, dirige el periódico, El Clamor de Galicia, donde escribe y hace una llamada en pro del regionalismo gallego. En 1861, en el El Diario de Coruña que dirige Cástor Márquez, comienza a publicar su famosa Historia de Galicia, que defiende y polemiza contra sus detractores en la Revista Galaica. En este año, participa en los Juegos Florales de Galicia con la poesía, Al enamorado Macías, que obtiene el segundo premio. En 1869, colabora en periódico, Brigantiño.
En el nº 12 de la Revista Galaica (1874) nos dice que sus obras escritas constan de 50 volúmenes en cuatro secciones, compuestas de novelas históricas y sociales, tradiciones caballerescas, costumbre y otros libros. Entre las cuales, referimos, Los Hidalgos de Monforte, El Arquero y el Rey, Ecos del Alma, El último Roade, Víctor Basben-Paginas de vida íntima, su autobiografía, Los Reyes Suevos en Galicia, El Lago de Limia, Crónicas Galaicas, El Caballero de Calatrava, Ángel de mi Amor, Araceli-Recuerdos de Coruña, Amores del conde Basben, El Cazador de Fantasmas, Corona de Fuego, El Conde de Amarante, Horas de insomnio, Crónicas españolas, Cristina, Diario de un calavera, Magdalena- Páginas de una pasión, Las tres fases del amor, La Baronesa de Frige, Las Aureanas del Sil, Tradiciones feudales de Galicia e Historia de Galicia. La Historia de Galicia, en siete tomos, escrita entre los años 1865 al 1874, la inicia con la prehistoria y la termina con el reinado de Isabel II. Es una obra sumamente importante e interesante por la cantidad de datos que da y por los muchos documentos que incorpora, bajo la luz de una gran imaginación creadora y con un sentimiento patriótico y romántico gallego y liberal cuya lectura se hace fácil y agradable.
Entre sus numerosas novelas, destaca Los Hidalgos de Monforte, escrita en Sevilla, muy elogiada por la crítica, en la que narra el enfrentamiento entre el conde de Lemos, fiel a la reina Isabel, y los irmandiños acaudillados por el mariscal Pardo de Cela. Tuvo siete ediciones en su día. Los novelas, El Último Roade, y Magdalena-Páginas de una pasión tuvieron, también, mucho éxito, teniendo cada una siete ediciones en su tiempo.
Muy enfermo, lejos de su amada patria, Galicia, regresa a ella, muriendo a la edad de 54 años, el 29 de mayo de 1878, siendo enterrado el cementerio de su ciudad natal.
- Accidente mortal en A Coruña: una fallecida al salirse un coche de la calzada en Alfonso Molina
- Mirtha Aranda, repostera de Arteixo: «Me despedí de mi país haciendo 2.000 panetones para mis vecinos»
- Cabalgata de Reyes de 2026 en A Coruña: Consulta aquí el recorrido y el horario
- Así se moverá el Deportivo en el mercado de invierno: una prioridad y muchas necesidades
- Los bomberos de A Coruña rescatan a una persona encerrada en un tendedero
- Así está la clasificación de Segunda: una oportunidad para el Deportivo de recuperar el liderato
- La Xunta extiende a A Coruña y Sada su plan de convertir bajos en vivienda pública
- Prisión provisional para el detenido por matar a un hombre en el parque de Santa Margarita en A Coruña