Dejábamos la semana pasada el análisis de TALIS, informe de la OCDE sobre el profesorado, haciendo balance de los tramos de edad y comprobando el envejecimiento relativo de las plantillas de los centros en España.

Lo reanudamos comentando otro factor de gran importancia, las ratios de profesor/alumno y las de profesor/personal de apoyo. Ambos indicadores arrojarán luz y marcarán diferencias. Si bien el número de alumnos por profesor en España es de 21, ligeramente inferior a la media del estudio, y en el personal administrativo tampoco se alejan las cifras, constatamos que nos alejamos mucho en lo que se refiere al personal educativo de apoyo. Contabilizamos un puesto de trabajo para estas labores de apoyo pedagógico por cada 20 profesores, cuando la media es de 1/14 y en los sistemas educativos nórdicos 1/7 profesores. No es muy difícil extraer conclusiones si se comparan los resultados del éxito escolar en el norte de Europa y en nuestro país, PISA iba por esos derroteros. Es decir, podemos concluir que la atención a la diversidad, la atención individualizada y con el personal específicamente preparado sigue siendo la asignatura pendiente. Otro de los apartados del informe recoge las opiniones de los directores de los centros de Secundaria, unas de sus mayores preocupaciones es el absentismo del profesorado, el 30% cree que es su mayor problema, junto con la escasa autonomía para desarrollar su función en el caso de los centros públicos. Creo que es uno de los casos que menor relevancia tiene el estudio por la diversidad de los tipos de gestión en los distintos países, desde la municipal hasta el centralismo férreo. Es una vieja polémica en España que se está reabriendo con las leyes educativas autonómicas, entre los que son partidarios de la profesionalidad en la función directiva y los que optan por el modelo participativo de la comunidad escolar en la elección de los órganos de dirección. Sin ánimo de profundizar ahora ni de cerrar discusiones, la realidad presenta hechos incuestionables, la complejidad del funcionamiento y gestión de los grandes centros crece rápidamente, en particular los que gestionan proyectos europeos, financiación extraordinaria o los que se ocupan de la formación profesional, en todos esos casos seguramente habrá que buscar equipos formados y estables, con competencias y atribuciones de las que hoy carecen y con el control social y administrativo preciso. Donde los números salen abrumadoramente positivos es en la formación del profesorado, prácticamente el 100% de los consultados declara haber participado en cursos y actividades formativas en los últimos 18 meses, incluso estamos a mucha distancia de los escandinavos. Un poco de reposo en el análisis de este marcador nos dará la clave, es decir, la importancia administrativa de estas actividades, su valoración en concursos, oposiciones, traslados, su carácter imprescindible para cobrar sexenios.

Si escarbásemos un poco más tendríamos que averiguar cuánto ofrece la Administración, qué facilidades se dan y, sobre todo, qué repercusión real tiene esta formación en las actividades en el aula.

El aislamiento ancestral de la formación del profesorado y la universidad para la actualización científica y el reciclaje sigue siendo asignatura pendiente; la preparación pedagógica sigue siendo la gran ausente, incluso despreciada o minusvalorada por los que siguen teniendo su librillo particular. Un ejemplo claro, no hay más que comprobar que, con Brasil, estamos a la cola en la ayuda y orientación al profesorado que comienza a trabajar en los centros. Los paracaidistas caen en los departamentos, les dan un horario cutre, que para eso son los más jóvenes, y se les aplican novatadas casi cuarteleras o de película de serie B. Su suerte depende de las buenas personas y de los buenos profesionales que se puedan encontrar en el camino, no hay nada programado. www.lafelizgobernacion.blogspot.com