23 de junio de 2011
23.06.2011

Monumentos vegetales

23.06.2011 | 03:22

Estamos celebrando el año internacional de los bosques y se ha puesto en marcha una campaña de protección de los árboles singulares. Aunque en muchos casos suelen tener edades milenarias, sin embargo, para ostentar título y derecho de árbol singular, este no tiene que ser necesariamente milenario, pues basta que tenga algún tipo de referencia histórica, emblemática o conmemorativa para la comunidad o, simplemente, haber dado sombra a generaciones sucesivas de la localidad donde se encuentre; de estos hay algunos que son rurales y otros que son urbanos y muchos de ellos hasta tienen nombre propio. Porque, además de formar parte del patrimonio natural que debe protegerse, muchos de estos árboles tienen, además, una dimensión simbólica y cultural que debe ser difundida y protegida, pues el observatorio de árboles singulares ha señalado que en el último siglo España ha perdido el ochenta por ciento de este tipo de arbolado como consecuencia de diversos fenómenos como la tala indiscriminada, la falta de cuidado y trasplantes desnaturalizados, la intensificación de la actividad agraria, las obras y proyectos urbanísticos así como las plagas y enfermedades. Por ello, la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente ha lanzado un propuesta para que todas las administraciones competentes del Estado, comunidades autónomas y entidades locales reconozcan a estos monumentos vegetales como objetivo de protección prioritaria a través de un conjunto de medidas de actuación que incluyen el reconocimiento de que son los seres vivos más antiguos de la tierra, pero con una vida muy frágil en el mundo actual y además de sustitución muy difícil dado su carácter emblemático y cultural para la comunidad.

Son los ayuntamientos quienes están llamados a comenzar esta protección llevando a cabo inventarios municipales y regulando en ordenanzas las medidas necesarias para evitar su desaparición, teniendo en cuenta que para intervenir en el entorno de estos árboles son necesarios conocimientos especiales y experiencia, pues medidas como la poda indiscriminada de árboles viejos son perjudiciales para estos ejemplares, que necesitan ampliar su espacio vital. Además, hay que impedir otras prácticas como trepar, romper ramas o perforar la corteza, que hoy en día son agresiones inaceptables para estos venerables monumentos vegetales, y también resulta aconsejable en muchos casos conservar la información genética de estos ejemplares en bancos de genoplasma, para conocer las circunstancias que los han hecho tan longevos. Por otra parte, el crecimiento de los espacios urbanos debe hacerse compatible con la existencia de estos árboles ancianos de manera que las obras ciudadanas respeten su espacio tanto en el suelo como en el vuelo; desde luego resulta inaceptable la práctica de transplantar árboles viejos a los que se cambia de situación como si fueran estatuas con el consiguiente peligro de destrucción.

El conocimiento es el primer paso para lograr una adecuada protección, después vendrán otras actividades con cuidado, toda vez que son reductos importantes de biodiversidad y refugio necesario para especies de fauna y flora. Esta actividad de protección podría estar propiciada por la iniciativa de particulares interesados en esta riqueza del patrimonio de su localidad que hagan que las administraciones pongan en marcha los instrumentos de protección; para ello se han creado páginas concretas en internet y en la red de Facebook en las que se incluyen modelos para que los ciudadanos puedan poner en marcha actuaciones de este tipo ante su propio ayuntamiento, que podrían ampliarse a otras administraciones competentes.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook