La reforma laboral es el mantra que se repite como un eco infinito. Patronos, banqueros, políticos, tertulianos, expertos e inexpertos con tribuna, todos lo entonan. Nos lo manda la Merkel, nos lo indica Bruselas, nos lo receta la prensa económica anglosajona, cuyos consejos eran órdenes para Zapatero, socialdemócrata desnortado.

-¿Si abaratan el despido, contratarás a gente? -le pregunto a un amigo empresario.

-Más bien no, porque no tengo trabajo que darles. No hay pedidos. Y si los hubiera, no tengo crédito para comprar los materiales.

Si todo el mundo dice que el mercado laboral es poco flexible, por algo será. Cuando el cielo del planeta se volvió negro, perecieron los dinosaurios y sobrevivieron los mamíferos, entonces pequeños y ágiles. Ahora que el ciclo cambia hacia no sabemos dónde, las pymes y los autónomos pueden ser la base del nuevo crecimiento, pero la normativa debe ser aliada de su flexibilidad. Necesitan pocas normas, claras e inequívocas, que no dependan del humor del juez y que no les disuadan de crecer.

-¿Si tuvieras pedidos, contratarías gente aunque no abarataran el despido? -le pregunto a mi amigo.

-¡Desde luego! Si al cabo de un año caen las ventas, tampoco es tan caro prescindir de ellos. Además, puedo encadenar contratos temporales. O contratar por obra. O subcontratarles como autónomos.

La normativa actual encarece la reducción de plantillas muy consolidadas, aunque hay salidas: grandes fábricas han negociado que su gente se quede en casa una semana de cada cuatro, o quitar las horas extras, o rebajar sueldos, o todo a la vez, para limitar los despidos. Pero, según mi amigo empresario, la normativa no es el principal obstáculo para contratar a los jóvenes. Se lo comento a un amigo que tiene un cargo en el PP provincial.

-Los mayores efectos de la reforma laboral son a medio plazo -me responde.

-Pero tenemos una emergencia de desempleo ahora mismo, especialmente de paro juvenil.

-Para eso nuestro programa contempla dar tres mil euros a cada autónomo que contrate a su primer empleado.

Se lo cuento a mi amigo empresario.

-¿Tres mil euros? Voy a cerrar la empresa, me haré autónomo y contrataré a mi primo. En serio: lo que necesito son pedidos y crédito. O sea: crédito y crédito, porque mis clientes no me hacen pedidos porque tampoco encuentran financiación. Lo otro puede ser importante, pero esto es urgente.

Conclusión: la reforma que se necesita para dar la vuelta a la horrorosa estadística del paro depende de la banca y del BCE. Consiste en que pongan dinero en circulación. Lo otro está bien, es medicina para una recuperar el tono muscular durante la futura convalecencia, pero de lo que se trata ahora es de parar la hemorragia.