12 de septiembre de 2012
12.09.2012
Un millón

Lo que no cambia

12.09.2012 | 02:00

Al no estar en el gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba puede ser como el presidente de Francia, François Hollande, que carga sobre los más ricos el ajuste necesario para cumplir con el 3% del déficit público. Desde un gobierno español (mayoría de mandatos socialistas) no se ha visto hacer tal cosa. Veremos si lo veremos en Francia. Rubalcaba anuncia una oposición más dura, aunque sin pasarse, que el país no lo merece. Lo que merece es dejar pasar el tiempo hasta que llegue su oportunidad o la de los suyos. Así transmitimos sensatez a los mercados y mantenemos dentro del redil a los descontentos y, con uno y otro, el equilibrio simétrico del bipartidismo, que da garantía, tranquilidad y confianza. Gobierno y oposición seguirán haciendo lo que no quieren.

Atento a los clásicos contemporáneos, a los éxitos instantáneos y al tuiteo, una frase corta de Michelle Obama -experta en presidencias porque tiene una en casa- introduce la inquietud acerca de la forma en que somos gobernados. Dijo la mujer del emperador: "Ser presidente no te cambia sino que revela cómo eres". ¿Vale para Rajoy? No podemos saberlo con certeza. Su parte enigmática sigue intacta. Seguramente sea un enigma a la vista pero esa impavidez, unida a su oriental falta de prisa -el hombre que domina los tiempos y al que le pudren los membrillos- alargan la resolución del misterio.

La experiencia nos dice que cuando Rajoy dice "no", debemos entender "inmediatamente". El no quiere hacer lo que hace pero los resultados nos hablan de administración pública flaca, de menor protección laboral, de peor sanidad y educación públicas, de amnistía fiscal para los más defraudadores, de la misma falta de presión de Hacienda para los que más ganan, de un extraño juego de regreso al centralismo. O sea, él no quiere sacar adelante ese puro programa de izquierdas.

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