23 de enero de 2014
23.01.2014
La Opinión de A Coruña

Buscar un punto de llegada

23.01.2014 | 00:00
Buscar un punto de llegada

Quizá el señor Mas, que sigue empecinado en su devenir soberanista y el "derecho a decidir de los catalanes", aunque vulnere la legislación o le tachen de desleal, se haya inspirado, tal vez, en las palabras que dijo en su día Abraham Lincoln: "Una vez que usted ha decidido que la cosa puede y debe hacerse, sólo tiene que encontrar la manera".

Mas solicita al presidente Rajoy lo mismo que el pasado viernes Duran i Leida, al que una le va y otra le viene dependiendo de sus intereses, claro. Le dijo: "¡Escucha, Rajoy, escucha!, si no mueves ficha, todo acabará mal para todos", después que Mariano Rajoy le recriminase por las decisiones, fuera de la ley, que está tomando en Cataluña. Ambos siguen firmes en sus propósitos. Es muy difícil el diálogo.

Saber escuchar no es fácil. Pocos tienen desarrollada esa capacidad. Oímos, pero no escuchamos. No es lo mismo oír que escuchar. Oír se refiere a la capacidad fisiológica de la audición. Escuchar es oír prestando atención a lo que se dice, deduciendo, comprendiendo y dando sentido a lo que se oye.

En el caso de Mas y Rajoy, es muy difícil hablar, comunicarse, llegar a entenderse y ambos lo saben, cuando ninguna de las partes ofrece ningún margen para escuchar sus posturas. No se puede razonar con quien quiere imponer su criterio, sí o sí.

Para el señor Mas y sus socios en el gobierno de la Generalitat, no existen o ignoran a los que no quieren la independencia de Cataluña y la opinión del resto de España.

La frase de "Podemos ser aliados de todos, también de España, pero no somos propiedad de nadie, tampoco de España" suena al hijo que se quiere independizar aunque no tenga trabajo, ni un duro en el bolsillo, pero desea vivir su vida, ¡ah!, pero que sus progenitores le sufraguen sus gastos. Es así de absurdo. Entre líneas, quiere decir: "Quiero lo que me ofrece España y el apoyo de España en el exterior, pero no quiero que me diga lo que tengo que hacer, soy independiente".

Con una economía en bancarrota, la comunidad hecha unos zorros y quiere la independencia. ¿Pensarán que les saldrá gratis? ¿Que los españoles no tenemos nada que decir? ¿Creerán, de verdad, que nos alimentan? ¿Cómo pueden estar tan ciegos?

Advirtió que habrá "turbulencias" si se intenta abortar el proceso. ¿Valentía del señor Mas? ¿Prudencia o paciencia del señor Rajoy? No es valentía la temeridad. Una actitud es valerosa o cobarde dependiendo de un adecuado manejo del miedo, que todos, sin excepción, sentimos. El miedo es un mecanismo de defensa ante cualquier peligro, real o imaginario. Ambos lo tienen. Saben que están tensando una goma que se romperá en cualquier momento y habrá un conflicto que nos afectará a todos.

De momento quienes están perdiendo son los catalanes, que tienen unos políticos que los llevan a la deriva, en un barco que no saben dónde hará escala. No resuelven los numerosos problemas que hay en Cataluña y sólo se empeñan en "el derecho a decidir" o "la independencia".

Parece sólo política para mantenerse en el poder, como una cortina de humo que tapa la mala gestión que está haciendo el Gobierno autonómico, con el señor Mas a la cabeza.

Calderón decía que el valor es hijo de la prudencia, no de la temeridad. Entre ambos presidentes, habría que buscar un punto de llegada, en lugar de un punto de partida hacia un destino desconocido y puede que no muy recomendable, para que hubiese entendimiento y dejar de marear la perdiz de una vez por todas.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook