20 de agosto de 2017
20.08.2017
Editorial

Pensiones a la cola y alza de récord de la alimentación en Galicia

20.08.2017 | 02:13

Las últimas estadísticas conocidas estos días pasados alertan sobre un alto riesgo de inflación en Galicia por el cruce de dos vectores económicos antagónicos: por un lado, pensiones y renta per cápita muy por debajo de la media española y un importante repunte de los precios, especialmente en la cesta de la compra, por otro.

En el apartado de las jubilaciones, la comparativa es lapidaria: según el actual sistema de revalorización de las pensiones, Galicia precisaría 70 años, casi un siglo, para alcanzar la media que ya se cobra hoy en España.

La pensión media en Galicia es de 778 euros, según los datos difundidos la pasada semana por el Ministerio de Empleo. Es poco más del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), menos de la mitad del salario medio y está a 70 años de la paga media que perciben los pensionistas españoles en su conjunto. Este anacronismo se produce por los bajos sueldos de la comunidad, la menor penetración y más tardío de la mujer en el mercado laboral y el envejecimiento de la población.

Con el método actual de cálculo, conocido como Índice de Revalorización de las Pensiones o IRP, la paga media gallega apenas se verá incrementada en dos euros al año. El resultado es que para sumar diez euros de ingresos tendrían que pasar cinco años y para recortar los 143 euros que la separan ahora mismo de la media española, se precisarían los más de 70 mencionados antes. Sin contar con que en ese periodo aumentaría en mayor proporción el promedio español.

Uno de los talones de Aquiles de este sistema, concebido para la supervivencia de la Seguridad Social en las próximas décadas, es que consolida para el futuro los desequilibrios entre comunidades autónomas, en detrimento de aquellas con peores ratios, como es significativamente el caso de Galicia. Solo los pensionistas extremeños cobran menos que los gallegos, aunque Galicia ostenta el oneroso récord de contar con las dos únicas provincias de España donde el promedio de jubilación no llega ni a 700 euros. Se trata de Ourense y Lugo, con pagas de 670 y 690 euros, y paradigma de la desigualdad entre las pensiones del campo y las de sectores industriales o los funcionarios, por ejemplo.

La semana pasada se conoció también un informe del Consejo Económico y Social que viene a complementar la radiografía gallega. Pese a ser la comunidad española en la que más creció la renta per cápita el año pasado, los 21,318 euros anuales actuales de promedio por habitante en Galicia son aún 2.612 menos que la media española.

El propio Consejo, que atribuye parte del crecimiento del dinero por habitante en la comunidad gallega al dinamismo económico, reconoce también en el informe que este incremento se debe en buena medida a un factor negativo: el descenso de la población en la comunidad.

Este panorama de bajos ingresos, más agudo entre los pensionistas, que tienen un gran peso en el sistema gallego por el envejecimiento y la caída de la población, contrasta con otro índice conocido igualmente estos días pasados. Llenar la nevera cuesta ahora en Galicia un 11% más que antes de la crisis, cuando los salarios y el nivel de empleo eran notablemente mayores, según los últimos datos del Instituto Galego de Estatística (IGE).

El gasto en la cesta de la compra marca récords en Galicia a pesar de que el consumo ha caído un 7%. El consumo todavía a estas alturas marca las distancias con los niveles previos a la doble recesión. El gasto, sin embargo, está en máximos en la comunidad, con 1.601 euros por persona. ¿Cómo es posible si se come menos? Por el encarecimiento constante de la cesta de la compra.

La alimentación y las bebidas no alcohólicas solo se abarataron en España en 2014. Pero en Galicia ni eso. No hubo ninguna tregua en la subida imparable de los artículos con los que llenamos la nevera y el incremento llega al 10,7%, únicamente superado por Cataluña (12,4%) y León (10,8%).

En Galicia se compraron 1,823 millones de toneladas de comida en 2016. Es un 0,8% por encima del ejercicio anterior, aunque en comparación con 2009 el descenso es del 7,3%. El desembolso de los hogares suma 4.353,8 millones de euros después de un avance anual del 1,1%, como recoge el informe que acaba de publicar el IGE.

Hace siete años, cuando se adquirieron en la comunidad 143.500 toneladas más de alimentos, el coste para las familias fue apenas un 2% mayor. La evolución del precio medio por los alimentos refleja de forma muy gráfica el esfuerzo al que han tenido que hacer frente los hogares gallegos: unos 2,26 euros por kilo en 2009 y 2,39 euros, el máximo histórico, en el pasado año.

La suma de estos factores, las pensiones más bajas de España, la renta per cápita muy por debajo de la media y el alza de récord en los precios de la compra compone una mezcla explosiva en el horizonte económico y social gallego de indeseables consecuencias si no se ponen en marcha medidas correctoras.

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