10 de junio de 2018
10.06.2018

La foto fija del nuevo gobierno tranquiliza

10.06.2018 | 00:53
La foto fija del nuevo gobierno tranquiliza

El éxito de la moción de censura, pese a su fundamentación sobredimensionada y a la falta de su segunda exigencia, el programa del candidato y su obligado debate, demuestra el normal funcionamiento de las instituciones que era, precisamente, lo que negaba el escrito de presentación de la moción. Y porque, aunque zarandeadas, las instituciones funcionan podemos hablar del nuevo gobierno. Bienvenidas sean las fuertes señales emitidas sobre Cataluña con Borrell, Calvo, la ministra de Hacienda, Marlasca y Robles, con las que el gobierno nos tranquiliza a los constitucionalistas. Confiemos en que Batet no apueste por esas concesiones que hacen de su partido, el PSC, un campeón de la confusión y el titubeo entre las peticiones de indulto de Iceta y la nación de naciones del propio Sánchez. Las señales económicas y europeístas, Calviño y Borrell de nuevo, garantizan un camino alejado de rupturas con la orientación del equipo anterior aunque la nueva ministra de Trabajo y S. Social, Valerio, será una oponente a la que aquella habrá de disciplinar. Salvo Duque y el ministro de Cultura y Deporte, los dos muy alejados de la política, entran en el gobierno socialdemócratas con experiencia y lo mismo en las muy decisivas Secretarías de Estado. Por lo demás sólo apunto que equipos con tanta figura no son fáciles de gestionar y cualquier baja prematura en ellos provoca una decepción tan grande como grande ha sido el aplauso por el fichaje. En suma, bienvenida la foto fija del gobierno salvo por independentistas de todas partes y por Iglesias y compañía, un síntoma inmejorable. Ahora, por la cuenta que nos tiene, a ver cómo funciona.

Con 84 escaños en el Congreso y la mayoría absoluta del PP en el Senado no le será fácil al gobierno sacar adelante sus iniciativas. Eso ya lo sabía Sánchez cuando presentó la moción y lo sabía cuando formó un gobierno sin participación de los grupos que votaron su investidura. Sánchez pedirá apoyo al PP y a C´s en asuntos de Estado. En asuntos importantes de Defensa, Exteriores, UE, Interior, Economía y modelo territorial confiará en el buen sentido del PP y C´s y estos tendrán que tener buen cuidado en apoyarle o en explicar muy bien el por qué de lo contrario. Y pedirá y esperará el apoyo de Podemos y demás siglas de izquierdas e independentistas para asuntos más ideológicos, morales o de costumbres, pero a todos estos los tendrá en contra, y rabiosamente, cuando pretenda el apoyo del centro derecha en asuntos de Estado. No lo va a tener fácil el gobierno de Sánchez.

Es cierto que Sánchez juega con el as de saber que contra él no cabe una moción de censura y dispone, además, de la disolución anticipada si con sus 84 escaños no puede gobernar, pero tendrá que derrochar astucia para cargar a los demás con las culpas de su impotencia. Si llega pronto la disolución no tendrá fácil eludir sus responsabilidades y todos le echarán en cara el no haber calibrado bien los riesgos que acompañaban, necesariamente, a su temeraria moción. Si apura los dos años que quedan para el fin de la legislatura será porque Sánchez habrá mejorado la gestión, económica y territorial sobre todo, de Rajoy que, no se olvide, dejó la Moncloa el día en que se daba la mejor cifra mensual de creación de empleo y de altas en la S. Social en muchos años y el día en el que Torra, vencido, nombraba un gobierno sin presos ni fugados. Si eso lo mejora Sánchez, él y su actual equipo tienen mucho ganado para vencer en las urnas en 2020 y como sería a costa de C´s y por encima de todo, de Podemos, estaríamos volviendo al bipartidismo que no es mala noticia sino todo lo contrario.

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