10 de julio de 2018
10.07.2018
La feliz gobernación

'La peste' y el fascismo

10.07.2018 | 01:36
'La peste' y el fascismo

¿Qué historia es esa de las ratas?

-No sé, es cosa muy curiosa. Ya pasará.

'La peste', de Albert Camus

L a peste (1947) es la novela del Nobel de literatura francés Albert Camus que debería ser releída por cualquiera que quiera entender el eterno retorno del fascismo, ese bacilo -decía Camus- que nunca muere ni desaparece para siempre, y que permanece agazapado para regresar y destruir la democracia desde dentro.

Años antes, otro Nobel, Thomas Mann, fue testigo del ascenso de Hitler y de cómo el movimiento fascista se hacía con el poder en Europa. Había visto desvanecerse el espíritu de la democracia en una sociedad de masas en la que los demagogos eran aplaudidos por su política del resentimiento, de incitación a la ira y al temor, a la xenofobia, de necesidad de chivos expiatorios, y de odio al pensamiento libre.

El nuevo líder fascista se está presentando como el antipolítico, el fuerte, capaz de curar a la sociedad de todos sus males; conocedor de su propia mentira, fabrica consignas para engatusar a sus partidarios con la falsa promesa de un retorno a un pasado inexistente, inventando enemigos, explotando sus temores; es decir, perpetrando propaganda a su favor.

Presenta su desinterés por el resto del mundo como una suerte de brillante estrategia encaminada a hacer que su país sea grande de nuevo, apoyándose en el nacionalismo.

Esta política mentirosa la anunciaba Thomas Mann en Los Ángeles (1940) cuando decía: "si alguna vez llega el fascismo al poder en EEUU, lo hará en nombre de la libertad" , despreciando la libertad de prensa y convirtiendo en sospechoso a todo aquel que no comparta sus lealtades incondicionales.

Y sin embargo, la mayor parte de los medios de comunicación, los expertos, los académicos y los políticos permanecen en un estado de negación. La "palabra que empieza por efe" (fascismo) seguirá siendo el gran tabú, y tratan de evitarla, solo hay eufemismos y neologismos como putinismo, trumpocracia, que ocultan las conexiones históricas con la actualidad. Esta lista en el mundo libre se agranda, Estados Unidos, Hungría, Polonia, Austria, Italia ? con el fascismo en auge, han de salir de la trampa, todavía hay hueco para evitar el retorno. Thomas Mann nos daba pistas importantes al sostener que sin educación no hay democracia, el humanismo ha de ser contracultura; la dignidad, un derecho; pero no solo hasta los 18 años, la educación es un largo esfuerzo práctico y continuado, quizá un instinto inmortal que mantenga nuestros sentidos alerta al diálogo abierto y honesto, civilizado.

Acaba este folio, también, con el Camus que encabeza: Nuestros conciudadanos, a este respecto, eran como todo el mundo; pensaban en ellos mismos; no creían en las plagas. La plaga (?) es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar.

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