19 de agosto de 2018
19.08.2018
Editorial

El empleo temporal bate el récord en Galicia

19.08.2018 | 00:48
El empleo temporal bate el récord en Galicia

Las grandes cifras del mercado laboral que ofrecen los estudios macroeconómicos empañan en muchas ocasiones los datos en detalle que revelan una realidad diametralmente opuesta a las conclusiones generales del informe.

Esto es justamente lo que ocurrió este julio pasado con los últimos datos conocidos este mes de agosto sobre el empleo en Galicia, que supuestamente reflejaban que la comunidad había liderado en julio la caída del paro en España.

Sobre el papel, es cierto.

El número de personas inscritas en las oficinas de la Administración a la espera de una oportunidad laboral se redujo en julio en 6.653, hasta las 163.412, el nivel más bajo desde septiembre de 2008. Y los afiliados a la Seguridad Social, por lo tanto, trabajadores dados de alta, aumentaron en algo más de 15.000, con 1.021.545 cotizantes en total, en este caso el volumen más alto desde agosto de 2010.

Pero si se observan con detalle los datos, la realidad es muy distinta.

La inmensa mayoría de los empleos generados durante el pasado mes en Galicia fueron temporales. ¿Cuántos? El 95,9% de los contratos iniciales. Fijos, fueron solo el 4,1%. Es cierto que julio es un mes propicio a la eventualidad por los refuerzos de la campaña veraniega, aunque el peso de los indefinidos en todo lo que va de año no es mucho mejor: 5,4%.

Hace tiempo que los contratos de empleo que duran menos de una semana ganan terreno y ahora de batir un infausto récord, consolidándose como la principal fórmula de contratación en Galicia.

Esto explica cómo es posible que el desempleo caiga en esas 6.653 personas a pesar de que en el mes se firmaron 117.266 contratos. Visto desde el punto de vista de la ocupación, por cada trabajador nuevo dado de alta hay casi ocho contratos.

Lo peor es que esta ha sido la tónica en lo que va de año. Las cosas no cambian nada si el análisis se extiende a los siete primeros meses del ejercicio, con 619.997 contratos iniciales y 21.601 parados menos, según los datos recopilados por el Instituto Galego de Estatística (IGE).

Solo hasta junio, en Galicia se formalizaron 619.997 contratos (2.924 al día). De ellos, cerca de 218.000, el 35%, fueron de menos de siete días. El 9,5% (58.982) iba de una semana a un mes; el 17,6% (109.430) oscilaba entre uno y seis meses; el 2,3% (14.171) iba hasta un año; y solo el 0,3% (2.170) contemplaba ir más allá de un año.

A pesar de que los que se alargan como mucho siete días se mueven en cantidades muy altas, esta modalidad de contrato no echa el freno. Aumentan un 11,2% -el doble que la contratación total, que crece un 6,8%- en comparación con los mismos meses de 2017.

La evolución de los contratos de menor duración en la comunidad es vertiginosa. En los siete primeros meses de 2012 sumaron 99.402. Desde entonces la subida es del 119%.

La escalada de los contratos de duración ínfima en el mercado laboral gallego está directamente relacionada con el creciente éxodo de la población joven, una de las grandes amenazas para el futuro de la comunidad. El último informe del Foro Económico, conocido la semana pasada, constata con alarma que Galicia ha perdido el 22% de su población activa joven en solo cuatro años.

Paradójicamente, esta aceleración migratoria de la población activa se ha agudizado desde el comienzo de la recuperación económica, en 2014 y avanza a un ritmo que dobla el del conjunto del país.

Frenar esta sangría es, sin duda, una de las tareas prioritarias en Galicia y requiere con urgencia medidas que reviertan una situación que se acerca a cifras dramáticas.

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