03 de diciembre de 2018
03.12.2018

El éxodo de Honduras

03.12.2018 | 01:21

Honduras tiene aproximadamente nueve millones de habitantes, de los cuales un 68% se encuentra en una situación de pobreza y un 40% en pobreza extrema (es decir, para que nos entendamos, casi pasan hambre con problemas serios de nutrición). Y las causas de esta realidad demográfica parten en primer lugar de un una estructura social consolidada a través de los siglos (efecto perverso del proceso colonizador y descolonizador) que generó una perversa concentración de las riquezas en manos de unas pocas familias generando un sistema político oligárquico.

Este hecho viene provocando una continua tensión social que se traduce en no pocas ocasiones en la categorización de ciudadanos de primera y segunda categoría en base a su procedencia social, racial o étnica. En este sentido las minorías indígenas y afrodescendientes de Honduras a fecha actual no han consolidado todos sus derechos humanos y en muchos casos la vulneración de sus derechos es constante por parte de grupos de poder. Hace unos años a una mujer, Berta Cáceres, líder de un movimiento asociativo de defensa del medio ambiente y de una comunidad indígena la asesinaron, y de momento su crimen no está resuelto ni enjuiciado, con demasiadas "dilaciones indebidas" a mi entender.

Podemos afirmar que Honduras dispone de una democracia débil, con falta de cultura democrática especialmente en las élites económicas, que son temerosas en que se produzca una educación profunda de la ciudadanía hondureña en los valores democráticos que derive en la consolidación de un estado de derecho respetuoso con los derechos humanos y que fomente el reparto equitativo de la riqueza nacional.

Son estas causas citadas junto a una alarmante inseguridad ciudadana, por la que atraviesa el país, producto de las bandas criminales (las denominadas maras, que atemorizan a la población con secuestros, asesinatos y extorsiones (especialmente a las clases más humildes), lo que provoca que el hondureño se vaya del país, en busca de una mejor vida y escapando de una muerte violenta más que segura.

Se calcula que sobre 10.000 hondureños se han unido, y han comenzando el largo camino de la inmigración en la ya famosa "Caravana de Migrantes". Todo un éxodo con tintes dramáticos ya que la mayor parte de las personas que la forman son personas vulnerables como niños, mujeres embarazadas y ancianos.

El gobierno de los Estados Unidos ha vertido unas declaraciones criminalizando a estas personas y argumentando que esta Caravana de Migrantes fue organizada y diseñada por el gobierno venezolano de Maduro, del nicaragüense Ortega o de Evo Morales con el fin de atentar contra los intereses de USA. Este postulado es en todo falso y perverso. Pensemos: ¿quién dejaría su país, su hogar para aventurarse con sus hijos pequeños y su anciana madre cruzando media Centroamérica por caminos polvorientos, inseguros y atravesando ríos por llegar a un destino incierto, con una frontera rodeada de los marines de USA?

Que no nos engañen, el hondureño emigra porque no aguanta más y está en el umbral de pasar hambre o que lo mate un loco de estas maras por no pagarle la extorsión.

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