09 de diciembre de 2018
09.12.2018

Andalucía cambiará de gobierno sin reformar la Constitución

09.12.2018 | 01:19
Andalucía cambiará de gobierno sin reformar la Constitución

En Andalucía pierde 400.000 votos el PSOE, Podemos/IU (ahora Adelante Andalucía) 280.000 y el PP, 300.000. En total un millón de votantes cambiaron a otros partidos o se abstuvieron. Sube C´s 300.000 y Vox que pasa de 18.000 a 395.000. Entre los dos suman 677.000 votos más, de modo que hasta el millón perdido entre los tres primeros faltan más de 300.000 votos que son los que aumenta la abstención. Motivos varios, la hartura de cuatro décadas de gobiernos socialistas, dos expresidentes en el banquillo, el rechazo a Sánchez y sus políticas con el independentismo catalán, las consecuencias duraderas de la crisis económica, las insuficiencias del 155 de Rajoy, derechita cobarde dice Abascal, la inmigración, el autogobierno autonómico. Hasta la caza y los toros explican algunos resultados.

Y todo eso sin reformar la Constitución, aunque Sánchez, en modo poeta lelo, diga que reformarla sería la mejor forma de amarla. Con la Constitución de 1978 producto de la Transición, el gran pacto entre las dos Españas, se han garantizado los derechos y las libertades como en pocos países, ha aumentado el autogobierno de las entidades territoriales como en pocos Estados federales lo ha hecho y por eso somos uno de ellos, se respetan el imperio de la ley y la independencia judicial y los gobiernos se cambian por los votos de los electores y los pactos parlamentarios como lo espero en Andalucía. Hemos festejado los cuarenta años de la CE 1978 porque, aún no siendo las bodas de oro, ni las de diamante, ya llegarán, la inmensa mayoría venía percibiendo que aumentaban los ataques y las descalificaciones a la mejor constitución, por eficaz, por democrática, por moderna, por elástica y capaz de albergar una pluralidad casi ilimitada, y ha decidido decir basta. Decir que la sigue apoyando la mayoría y que no acaban de ver en qué tendría que reformarse. Yo estoy con esa inmensa mayoría y no veo por qué hay que reformarla. Ni veo quiénes y con qué votos podrían hacerlo. Con solo dos reformas mínimas, la CE tiene hoy significados y desarrollos que dan fe de su valor y su eficacia para integrar demandas nuevas, muy nuevas, algunas para mí inquietantemente nuevas. Han sido la jurisprudencia del TC, las leyes de Las Cortes y las Asambleas autonómicas, las políticas de los Gobiernos nacional y regionales, las sentencias de los jueces, el jefe del Estado arbitrando, moderando e integrando, las Instituciones funcionando y la UE los actores principales de la vigencia continuada de la CE sin apenas reformas y el resultado es positivo en casi todos los aspectos aunque, como es lógico, no a todos nos satisface lo mismo. Es imposible un acuerdo unánime sobre lo que hay que cambiar y, por eso, hasta que llegue hay que reacomodarse cada poco y hacerlo pacíficamente en la casa común y compartida que es la CE porque esa casa sigue siendo confortablemente habitable. La inmensa mayoría de ciudadanos queremos democracia, libertades, autonomía e imperio de la ley. Lo que la CE proporciona y garantiza. Lo otro, las políticas concretas sobre esto o aquello es cosa de la política y de sus actores que para adoptarlas necesitan, claro está, el respaldo de los votantes.

En Andalucía, sin reformar la CE, hay condiciones para cambiar el gobierno por vez primera en cuatro décadas con el apoyo de un nuevo partido, Vox, que es contrario a mucho de lo que hay y quiere cambiarlo. Está en su derecho como cualquiera. Como Podemos que ha mudado bastante desde que gobierna en las instituciones. Igual que mudará Vox. De momento calma y larga vida a la CE de 1978.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook