04 de enero de 2019
04.01.2019
La Opinión de A Coruña
Desde Los Cantones

Los presupuestos municipales; el torzal y la melisa

04.01.2019 | 00:42
Los presupuestos municipales; el torzal y la melisa

Sin aprobar los presupuestos de 2018, al alcalde coruñés se afana en confeccionar los del año entrante, además de destinar, en fecha próxima, 15 millones del superávit para amortizar deudas bancarias. Los presupuestos municipales son una especie de chicle, que se estira o encoge, según convenga al elenco gobernante de turno. Las cuentas generales del municipio constituyen esa Carta Magna que la mide el sangrado bolsillo ciudadano, ante el cual la credibilidad contable se pone en tela de juicio, tanto por su aplicación como por la relevancia técnica de su responsable. A pocos meses de los comicios municipales, los ayuntamientos acometerán la erogación de una política de imagen y de anuncios mediáticos con la inversión de sumas destinadas a proyectos no ejecutados. La nueva portavoz socialista, Yoya Neira, en sus recientes intervenciones, ha dejado entrever que puede romper la línea torzal que une a su partido con la Marea Atlántica. De nuevo, las consecuencias políticas y su correlato en términos económicos; y conviene evitar que los dineros públicos se los trague el clientelismo. Las operaciones pantalla, en las proximidades electorales, deben explicar puntualmente lo que se suele hacer con nuestros tributos. Los "brotes verdes", inventados por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, fueron devorados con voracidad para atender a quienes han incrementado la nómina en la melisa administrativa, con asesores y cargos de confianza. Del Jardín de las Hespérides se ha pasado al jardín de las Delicias. Falta atención, sobra suficiencia; se necesitan gestos y, sobre todo, estibar la beligerancia institucional.

Otrosí digo

Se ha instalado un paso de peatones inteligente, en el cruce de Juan Flórez, a la altura del Colegio Labaca y la iglesia de los Padres Capuchinos. Ha sido un acierto municipal; haberle retirado el nombre de la plaza a los Hermanos Labaca, filántropo y benefactores de la zona, la consecuencia de la memoria colectiva prefabricada.

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