26 de marzo de 2019
26.03.2019
La Opinión de A Coruña
inventario de perplejidades

El discurso del señor Iglesias

25.03.2019 | 23:06
El discurso del señor Iglesias

Tres meses de baja por paternidad, cambiando pañales y dando biberones a los mellizos, nos han devuelto al primer plano de la actualidad política a un Pablo Iglesias más radical y combativo. Al menos en el lenguaje. Las encuestas le dan una importante bajada de votos en las próximas elecciones generales, pero el secretario general de Podemos desdeña esos vaticinios y contesta con una frase tópica: "La única encuesta válida es la que sale de las urnas". Es la respuesta clásica de un político profesional, pero en eso se ha acabado convirtiendo el señor Iglesias pese a sus iniciales propuestas de liderazgo compartido y continuas consultas a la militancia. Por cierto, que la más importante de esas consultas fue aquella en que se convocó a las bases del partido para que dieran opinión sobre la compra por el matrimonio Iglesias-Montero de un amplio chalé con jardín y piscina en un bonito lugar cercano a la sierra de Madrid. (Sobre este asunto don Pablo hubo de reiterar una vez más que las críticas a esa operación inmobiliaria son absolutamente exageradas y reaccionarias ya que la pareja debe de pagar al mes una cuota hipotecaria de 900 euros. Una cantidad asequible para un matrimonio trabajador y más ahora que el salario mínimo fue elevado hasta los 900 euros a iniciativa precisamente de Podemos). Pero lo más significativo de su discurso de regreso (al margen de condolerse de la mala imagen que dieron a la opinión pública las numerosas peleas internas) no fue la posible bajada del apoyo popular en los próximos comicios, sino el carácter constituyente de los mismos. Lo cual querría decir (si hay que tomar como fiables los textos periodísticos) que estaríamos bien en vísperas de una importante reforma constitucional (con el futuro de Cataluña y de la monarquía en el telar) bien en vísperas de una lectura socializante del texto aprobado en 1978. (Se supone que algo parecido a aquellas lecturas provechosas que nos proponía el maestro Anguita). Un planteamiento que, en todo caso, requeriría contar con una mayoría parlamentaria formada por el PSOE, Podemos, nacionalistas vascos, independentistas catalanes, especialmente Esquerra, y otros pocos. Por lo demás, el resto de la arenga de Pablo Iglesias no ofreció novedades respecto de lo dicho antes de su retiro paternal para cuidar de los mellizos. Algunos observadores destacan que ya no habla de casta sino de poderosos y de pueblo en vez de gente, pero ese parece un asunto de menor importancia. Eso sí, para intrigar al auditorio reveló que en una conversación con uno de esos directivos de empresas que "tienen más poder que un diputado" este le avisó de la inminente puesta en marcha de una campaña para garantizar que en cualesquiera de las fórmulas de reparto de poder que salgan de las elecciones dejen a Unidas Podemos fuera. "Saben „dijo„ que si hay ministros de Unidas Podemos algunas cosas van a cambiar". No sabemos si la presencia de ministros, o ministras, de la formación morada nos iba a garantizar los cambios que necesita la ciudadanía. En todo caso, la novedad es que el señor Iglesias no se ofreció como futuro vicepresidente como hizo en una ocasión anterior.

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