08 de mayo de 2019
08.05.2019
La Opinión de A Coruña

Un escándalo tras otro

07.05.2019 | 20:03
Un escándalo tras otro

El pasado otoño se supo gracias a un informante que el Danske Bank, de Dinamarca, estaba involucrado en un blanqueo de capitales a gran escala que podría llegar a los 200.000 millones de euros, presuntamente el mayor de la historia.

Pues bien, a ese escándalo mayúsculo sigue ahora otro: la negativa de la Autoridad Bancaria Europea (European Banking Authority) a reconocer públicamente que los supervisores de Dinamarca y de Estonia, país donde estaba la filial del Dankse Bank responsable de lo ocurrido, hubiesen incumplido sus obligaciones.

El diario muniqués Süddeutsche Zeitung (SZ) ha podido ver el informe realizado por la ABE y en él se reconocen cuatro violaciones de las regulaciones bancarias sobre control del blanqueo, algo que no trascendió, sin embargo, al público.

Según lo averiguado por el departamento del supervisor responsable de todo lo relacionado con el blanqueo de capitales, entre 2007 y 2014, el Dankse Bank no reaccionó a los avisos del Banco Central Ruso de que podía estarse blanqueando dinero a través de empresas pantalla rusas.

¿Por qué ha querido la EBA mantener en secreto esas conclusiones?, se pregunta el periódico, que ofrece su propia respuesta: en el consejo de la Autoridad Bancaria Europea están representados los 28 supervisores nacionales y en la votación sobre si se aceptaban aquellas, todos menos uno votaron en contra.

Los representantes de Dinamarca y Estonia en ese organismo se exculparon, como no podía ser de otra manera. Y se optó así por el borrón y cuenta nueva. Algo que ha indignado, sin embargo, al eurodiputado alemán de los Verdes Sven Giegold, que corresponsabiliza de lo ocurrido, entre otros, al supervisor germano.

"Con su rechazo en el Consejo Supervisor Europeo, el Bafin (supervisor alemán) es también responsable de que no haya habido una respuesta europea al mayor escándalo de blanqueo de dinero habido nunca en la UE", critica Giegold, conocido en el Parlamento de Estrasburgo por su trabajo constante contra los abusos y negligencias del sector bancario.

"Es un escándalo, dice el eurodiputado ecologista, que todos los supervisores nacionales de la UE menos uno rechazasen descaradamente las recomendaciones contenidas en el informe, incumpliendo así su compromiso de actuar en interés exclusivo de los ciudadanos europeos". Para Giegold, es urgente crear una oficina receptora de avisos de blanqueo de capitales y al mismo tiempo una policía financiera capaz de actuar con decisión y contundencia contra una delincuencia económica para la que no existen las fronteras.

La Autoridad Financiera Europea se fundó en 2011 con la lección aprendida de la crisis financiera, sobre todo del papel que en ella tuvo la falta de intercambio de informaciones entre los países europeos por culpa de los celos nacionales.

La EPA, organismo independiente de la Unión Europea y que forma parte del Sistema Europeo de Supervisión Financiera, tiene como función "mejorar el funcionamiento del mercado interior" mediante "la supervisión y la regulación adecuadas".

Solo en Alemania se calcula que se blanquean anualmente capitales por un total de 100.000 millones de euros, mientras que Europol cifra en unos 1,5 billones los activos blanqueados al año en todo el globo.

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