06 de agosto de 2019
06.08.2019
UN MILLÓN

Adiós, Victoria's

05.08.2019 | 21:24

La victoria se representa con alas, como las que llevaban las modelos de Victoria's Secret que dejan de desfilar después de 23 años de protagonizar el espectáculo más kitsch que se pueda concebir y que contó con la aprobación de los medios de comunicación de la moda, que se precian de dictar el gusto con arbitrario buen criterio.

El desfile ponía en pasarela a las modelos más bellas, preparadas durante dos semanas con rigores de mazmorra de neón para lucir en todo el esplendor físico, con alitas por detrás y adornos cabareteros, una colección de bragas y sostenes caros, algunos de fantasía otomana repletos de perlas, cristales brillantes o piedras preciosas.

Era una fantasía hortera, femenina y masculina al tiempo, de materialismo primitivo, auspiciada por Les Wexner, un multimillonario judío nacido de madre dominante en 1937, criado en los valores sexuales de la segunda posguerra mundial, astuto comprador de empresas, marido tardío, padre de dos parejitas y financiador del Partido Republicano hasta que llegó Donald Trump.

El feminismo de revista de moda celebra el fin de este desfile del que dio amplia información sin reticencia durante años. Al feminismo hosco le ofendía que las modelos semidesnudas sonrieran porque le parecían oferentes. (Las modelos de pasarela dejaron de sonreír en los setenta cuando la industria quiso prestigiar la costura con una seriedad inaccesible que subrayaba su exclusividad).

La sonrisa se finge fácilmente, pero las top-models de Victoria's Secret la desbocaban y la destellaban en los ojos. El secreto de su sonrisa es que sabían que esa noche iban a cenar sólido después de 15 días de dieta líquida. La capa de ozono dejará de sufrir ese bombardeo de laca.

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